La familia y los expertos arqueólogos confían en encontrar el cuerpo de José Celda en tres días

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Después de acabar la fase “arqueológica” en la fosa común del cementerio de Paterna donde, supuestamente, se encuentra el cuerpo de José Celda, fusilado en 1940 junto a otras 14 personas de Massamagrell, el lunes 17 de septiembre puede comenzar la exhumación del cuerpo. En dos o tres días, el grupo de expertos que realiza los trabajos podría confirmar el hallazgo de sus restos siempre que se den todas las variables favorables.
Así lo ha explicado el representante del Grupo por la Recuperación de la Memoria Histórica, Matías Alonso, junto a la hija de José Celda, Josefa, y dos de sus nietas, Pepa y Julia. Una vez ha concluido la fase arqueológica de los trabajos, se ha iniciado ahora la fase médico forense ya que ya han llegado al sustrato de tierra en el que trabajar libre de hormigón y otros elementos con los que se cubrió la fosa.

Por ello, calculan que en dos o tres días habrán retirado el medio metro de tierra que cubre la última capa de cuerpos que son, precisamente, los llamados ’15 de Massamagrell’ donde deben estar los restos de Celda. Si la realidad coincide con los datos que tiene la familia, podría identificarse el cuerpo incluso visualmente y solo restaría hacer los análisis de ADN a esos restos en concreto para certificar su identidad, lo que podría llevar un mes.

A José Celda lo enterraron, gracias a que su hermana pagó 25 pesetas al enterrador, en un extremo de la fosa, con una botella con su nombre dentro y en una caja, cosa muy poco habitual en la época. Además, el padre de Josefa tenía una estatura de 1, 80 metros, según consta en sus papeles de la Mili, una altura nada común entre los hombres de su generación por lo que, según Alonso, una vez lleguen a los restos humanos (en unos tres días), se podría identificar el cuerpo de manera visual.

Sin embargo, sería necesario realizar las pruebas de ADN para confirmar la identidad del cuerpo y que su familia pudiera trasladarlo al cementerio de Massalfassar para enterrarlo junto a su esposa, según ha explicado su hija, Josefa Celda, quien se ha mostrado muy contenta porque, tras más de cuatro años luchando para conseguirlo, este 17 de septiembre ha llegado el día en el que comienza la exhumación.

Josefa ha querido agradecer también a todas las personas implicadas en el proceso el apoyo y el trabajo realizado, desde el Grupo por la Recuperación de la Memoria Histórica hasta el equipo de arqueólogos Paleolab, encargados de los trabajos en la fosa.

Alonso, por su parte, a pesar de reconocer la importancia de que se haya podido comenzar la exhumación, ha recalcado que el proceso se está realizando ya “contrarreloj” pues el plazo para usar la subvención que el Ministerio concedió a la familia Celda en 2011 acaba el 31 de diciembre y, si no se ha empleado, obligarían a la familia a devolver el dinero.

Por ello, si el cuerpo no está como se cree, en una caja y con la botella, habría que analizar el ADN de los quince cuerpos que, se supone, hay en la última capa de esa fosa común, un proceso que podría tardar meses.

Querella argentina

Por otra parte, la familia ha anunciado su decisión de personarse en la querella argentina contra el Franquismo que instruye la juez Servini de Cubria. Josefa Celda y sus hijas hablaron con la abogada argentina Ana Messuti, del equipo jurídico que está trabajando en España en esta causa en una reciente visita a Valencia.

La familia Celda fue una de las familias de víctimas del Franquismo con las que Messuti contactó para explicarles los pormenores de la causa que se instruye en Argentina.

Josefa ha declarado que la decisión de sumarse a la causa es para que su padre sea declarado inocente de los crímenes de los que se le acusó y condenó a muerte. La hija de este vecino de Massamagrell asegura que, además de recuperar el cuerpo de su padre, intentará limpiar su memoria porque, cuando ocurrieron los asesinatos por los que lo fusilaron, Josefa y su padre estaban en Canals trabajando.

En ese sentido, Alonso ha explicado que el trabajo del grupo de Arqueología Funeraria y Bioantropología (Paleolab) debe ser muy escrupuloso también desde un punto de vista “judicial” ya que puede que todo el proceso acabe en un tribunal internacional. Esta es otra de las razones por las que ha pedido a los medios de comunicación, a familiares de otras víctimas y a investigadores que respeten el trabajo ya que muchos de ellos se han interesado por visitar la fosa pero ello retrasaría una labor que ya realizan “contrarreloj”. © Hortanoticias/Celia Dubal

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