La encrucijada española

Nadie, absolutamente nadie, podría sospechar escasamente hace un mes la encrucijada política en la que se encuentra en estos momentos este trozo de tierra llamado España, y que algún que otro descerebrado de la caverna nacionalista siguen empeñados en definirla simplemente como “Estado español” o “país”. A esta panda los hubiera enviado yo con esta misma copla ante los miles de viejos exiliados republicanos para ver la cara que les hubieran puesto. A estos mismos exiliados socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos etc, que en sus tertulias del penoso exilio rememoraban con nostalgia a su ESPAÑA, sin más.

Por una vez, las encuestas han dado más o menos en la diana electoral. Ofreciendo un resultado tan sumamente enmarañado que ni el mago Merlín, ni la intervención divina de la mismísima virgen María serian capaces de encontrarle solución a tan aciago panorama.

20d-votoLas posiciones enrocadas de las cuatro formaciones principales, exhibiendo algunas de ellas sus respectivos y mermados músculos, hace pensar que nuevamente nos encontramos ante gran parte de una pléyade de políticos que, lejos de vivir en la realidad de sus respectivos batacazos electorales, se siguen mostrando altivos cuando la realidad es que en el caso del PP y PSOE, se han dejado una parte importante de su parroquia de votantes muy lejos de sus expectativas electorales.

El guantazo electoral que se han pegado estos dos partidos que, a dúo y a fecha de hoy, se han estado repartiendo a su libre albedrio -como buenos hermanos- la gobernabilidad de España, así como las prebendas y canonjías al uso, ha sido de los que hacen época. Si grave ha sido los 63 diputados perdidos por la formación de la gaviota marinera (PP), yo creo que mas grave ha sido aun la perdida de los 20 diputados de la ya mermada bolsa de votantes del PSOE de Pedro Sánchez, que se han ido por los desagües de una oferta electoral desfasada, antigua, repetitiva y, a estas alturas, nada creíble, si tenemos en cuenta, igualmente, los nada ejemplarizantes sucesos de este partido en Andalucía , Madrid y últimamente incluso en Valencia, donde a la primera de cambio después de volver a retomar el poder, la ínclita consellera de Sanidad, Carmen Montón, no ha tenido otra ocurrencia que nombrar gerente del hospital La Fe a una amiguita suya ex senadora de su partido, así como a su marido gerente de la empresa pública de aguas Egevasa (ya dimitido). Desde luego lo que es evidente es que estos nuevos cachorros del socialismo, distan mucho de alcanzar las épocas de gloria que a este histórico partido le dieron magistralmente, en su día, los Felipe González y los Alfonso Guerra de turno.

debate_a_4Por otro lado, tenemos a las llamadas fuerzas emergentes Podemitas y Ciudadanos, las cuales en mayor o menor medida han venido a cubrir sus respectivos expedientes de campaña, ya que ambas formaciones salían al terrenos de juego sin tener diputado alguno que perder. Siendo, por lo tanto,   que al final de la fiesta los 69 diputados que vienen a engrosar la bolsa de Pablo Iglesias y sus socios nacionalistas, así como los 40 escaños de Albert Rivera, ha sido todo un sonado éxito para ambas formaciones, se mire por donde se mire.

En la última semana de campaña el “podemita” Iglesias, supo proyectar y conjugar astutamente su calmada y pausada imagen, con una notable oratoria preñada de mensajes cortos, claros, directos y de fácil comprensión. Eso sí, impregnados todos ellos -a modo de “quitapenas”- de una contundente demagogia populista de quien está ofreciendo con maestría y oficio toda una batería de ofertas y menús a la carta de todo lo que la gente “necesita” y quiere oír, después del triste y desolador panorama económico y social en el que nos ha sumido la política de recortes de Rajoy y su maestro de ceremonias Montoro. Personajes, que con total desvergüenza y sin ningún sonrojo han venido anunciando a bombo y platillo en plena campaña, una subida de las pensiones de un pírrico 0,25 %, así como un aumento del salario mínimo de 6 euros al mes, como la gran receta pepera para sacar a España del túnel de la miseria y la desesperanza. De vergüenza ajena, vamos.

A sensu contrario, no ha sido así, en cambio, en lo que respecta al “ciudadano” Rivera, que después de un ascenso meteórico en las encuestas que dejo boquiabierta a media Europa,   a raíz de la “pájara” sufrida en su intervención en el debate a cuatro organizado y ofrecido por Antena 3, fue cuando el descenso en las expectativas de voto hacia este brillante político igualmente fueron espectaculares. Lo cual viene a evidenciar que el equipo de asesores de campaña de Rivera, por lo visto no estuvo a la altura de lo que venían pronosticando los sondeos y encuestas a su favor hasta esa fecha. Quizás, dichos asesores confiados en demasía con el potencial dialectico y brillantez de Rivera, no supieron evaluar suficientemente los peligros y consecuencias que podrían acechar a su candidato, ante un difícil formato televisivo totalmente negativo para una persona eminentemente gestual y con un excesivo leguaje corporal para nada corregido convenientemente por un experto ad hoc. Todo ello, en un espacio sin un solo atril o mesa de “amparo”, y donde, a mayor abundamiento, una persona siempre solvente en los mítines y entrevistas a dos, como Rivera, de pronto se veía que no podía desarrollar ni una sola idea o mensaje a causa de las interrupciones producidas por la corta distribución de los tiempos entre los cuatro candidatos. A este respecto, el otro día me comentaba en Madrid, Peter Costello, un viejo conocido experto en estas disciplinas electorales del partido Demócrata de los EE.UU, que quizás la no preparación y el adecuado estudio previo de las condiciones de dicho debate, podría ser que le hubiera costado al joven líder de Ciudadanos, la pérdida de más de 5 puntos porcentuales correspondientes a más de un millón de votos largos a solo una semana de las elecciones.

Y estos son en definitiva los cuatro mosqueteros que la divina Providencia ha designado para que saquen a España de este laberinto o encrucijada en la que actualmente nos vemos inmersos. Eso sí, con el permiso y beneplácito de la CUP, el Sr. Mas y todas sus respectivas parentelas nacionalistas. Precisamente, fue el nada sospechoso D. Salvador de Madariaga, en su gran obra de cabecera “ ESPAÑA”, quien relato con maestría de los peligros -que ahora están surgiendo de nuevo- de esos nacionalismos que, en su día, ya pusieron en jaque y en la picota a esa misma República que cínicamente ahora reivindican y dicen amar esos republicanos-nacionalistas de pro. Esos mismos “patriotas”, que en un acto de “Solidaridad interterritorial” simplemente pretenden la separación de los territorios más ricos de los más pobres, para así quedarse con la mejor tajada del pastel. Empeñados, igualmente, todos ellos, en convertir en diferentes “corralitos de corte cortijero”, a una gran nación como es esa España diversa, multicultural, plurilingüe y todo lo que se quiera, pero que nunca dejara de ser la PATRIA común de todos nosotros. Sea bajo la bandera actual bicolor. Sea bajo la tricolor republicana. Sea con una Monarquía constitucional y parlamentaria o sea con una nueva República elegida libre y democráticamente por todos los españoles.

Decía D. Manuel Azaña, intelectual, político de centro y presidente de la II República española, que: “para una buena gobernabilidad de España, esta debería de ejercerse desde las zonas templadas del espíritu que es donde suele radicar la razón, y no desde los radicalismos extremos que solo suelen traer el caos y la desgracia”. Por lo tanto, deberíamos de demandar fundamentalmente a estos cuatro mosqueteros que desde una conveniente altura de miras, enfundaran de momento sus espadas, para así facilitar la gobernabilidad de España desde una más que necesaria Regeneración política a través de una nueva Transición pactada tal y como la desarrollo Adolfo Suarez. Así como una urgente Reforma Constitucional adaptada a los nuevos tiempos. Para lo cual, por cierto, según los resultados electorales, creo que sería necesaria una mayoría parlamentaria ABSOLUTA de 230 diputados, que obligaría a ponerse de acuerdo, como mínimo, a tres de los partidos con representación parlamentaria, a la hora de “reprogramar” todas las Leyes Orgánicas.

José Antonio Sorzano | @JoseSorzano | Periodista y abogado

 

 

 

 

 

 


 
 
 

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