La crisis aumenta el número de mujeres que acude a las Unidades de Salud Mental con ‘trastornos adaptativos’

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Ansiedad, estrés y depresión son algunos de los síntomas que pueden acompañar al ‘trastorno adaptativo’, una patología que, según los expertos, está aumentando entre mujeres de mediana edad que acuden a las consultas de las Unidades de Salud Mental. Así se ha explicado en la charla celebrada en el Hospital de Manises con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Se trata de un trastorno puntual, motivado por un momento de cambio social o laboral y que lleva a muchas mujeres a consultar al especialista. “Vemos más mujeres de entre 40 y 60 años con este problema, principalmente, a causa de una situación de precariedad económica o laboral que les produce gran estrés y ansiedad”, explica Noeli Blasco, psicóloga clínica de la Unidad de Salud Mental de Aldaia, perteneciente al área de salud de Manises.

En líneas generales, son ellas las que más demandan recursos y ayuda profesional porque, según la experta, “las mujeres son más asertivas que los hombres y tienden a expresar mucho más sus estados de ánimo y sus problemas”. La psicóloga clínica de Aldaia añade que, además, “las mujeres sienten como propia la responsabilidad del bienestar familiar y llevan en gran medida el peso de la familia”.

En total, las Unidades de Salud Mental del área de Manises registraron un aumento del 8% en las atenciones globales a mujeres de todas las edades durante el pasado año.

Fragmentación social y familiar

A la actual situación económica, según los psicólogos, también se une el agravante de la actual fragmentación social y familiar. “Por un lado, las redes de apoyo y soporte familiar que tenían muchas mujeres se han fragmentado, se sienten en muchos casos solas y sobrepasadas por las cargas familiares diarias”, detalla Blasco.

Por otro lado, explican los expertos, el desempleo también ha provocado reestructuraciones familiares de manera que ha aumentado, por ejemplo, el número de personas que conviven en una misma casa y, con ello, el trabajo doméstico, orientado al cuidado de otros. “Si éstas, además, son abuelas, recae sobre ellas la responsabilidad de cuidar de los nietos y, muchas veces, de ayudar a los suyos económica, instrumental y emocionalmente”, asegura Blasco.

Atender las necesidades de los parientes desempleados, cuidar a la familia y manejar la economía doméstica (con más miembros en el núcleo familiar y menos ingresos) hace que la carga física y emocional de las amas de casa se multiplique por dos, “lo que puede repercutir en episodios de estrés para estas mujeres como reacción a situaciones que les exigen mucho esfuerzo para afrontarlas”.

A partir de los 40 años, el estrés físico y emocional del ama de casa puede relacionarse también con la etapa de la vida que atraviesa cualquier mujer. “Este momento de la vida aunque complicado y lleno de cambios, puede ser una oportunidad excelente para ‘repensar’ sobre la trayectoria de lo ocurrido y plantearse nuevas metas y objetivos que le ayuden a adquirir una vida más plena y satisfactoria”, explica la psicóloga clínica del área de salud de Manises.

Por todo ello, y con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Hospital de Manises ha celebrado hoy una charla destinada a amas de casa en la que se ha abordado como tema central la salud mental y la mujer y se han aportado consejos para mejorar el estrés.

Consejos para reducir el estrés

Para afrontar esta situación, desde las Unidades de Salud Mental del área de Manises se han aportado durante la charla algunos consejos que pueden ayudar a estas mujeres a sobrellevar el peso emocional y físico que soportan.

Por un lado, planificar bien el tiempo. Es importante repartir bien las horas del día de manera que en ellas no sólo haya tiempo para las obligaciones sino también reservar tiempo para una misma y para realizar actividades de disfrute o de interés personal como dar un paseo, quedar con una amiga, hacer un curso…

También se aconseja pedir ayuda, hacer que el resto de la familia se implique repartiendo obligaciones y tareas, realizar ejercicio físico ya que el deporte ayuda a la tonificación muscular y disminuye la activación del estrés, produce un estado de cansancio agradable que favorece el sueño reparador y ayuda a calmar la preocupación excesiva y cultivar las relaciones sociales, encontrar espacios, grupos o lugares donde desarrollar otras funciones, capacidades o aficiones que le permitan desarrollarse como persona.

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