Identifican los restos de otros 4 de los ‘Quince de Massamagrell’ fusilados y enterrados en una fosa común de Paterna

0
70

Los restos de cuatro de los fusilados enterrados en una fosa común del cementerio de Paterna han sido identificados, después de realizar pruebas antropométricas y de ADN, en una exhumación “que seguramente será la última que se pueda hacer aún con las ayudas oficiales”.
El portavoz grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Comunitat Valenciana, Matías Alonso, ha explicado en una rueda de prensa en la que ha comparecido junto a familiares de tres de los identificados, y en la que ha asegurado que aún están localizando a la familia del cuarto, Manuel Gimeno Ballester.

Además de Gimeno, los restos identificados corresponden a José Celda Beneyto, Ramón Gandia Belda y Francisco Fenollosa Soriano, fusilados junto a otras once personas, después de la Guerra Civil, en septiembre de 1940, en las afueras del cementerio de Paterna y enterrados en una fosa donde se calcula que hay más de 200 cuerpos.

Esta exhumación se inició a petición de la hija de José Celda, Josefa, quien, según Alonso, fue “la última en conseguir la subvención económica que otorgaba el Ministerio de la Presidencia”, concedida en noviembre de 2011, cuando el gobierno presidido por José Luis Rodríguez estaba en funciones.

De la exhumación se ha encargado el grupo multidisciplinar de investigación Paleolab, integrado por forenses, arqueólogos, bioantropólogos y paleopatólogos.

De los quince fusilados, conocidos como ‘Los quince de Massamagrell’, se localizaron los restos, muy deteriorados, de doce, cuyos cadáveres se encontraban en ataúdes y tenían bajo sus cabezas una botella con un papel dentro en el que se escribió su nombre, ha explicado Alonso, que ha informado de que las botellas han sido hoy devueltas a los familiares.

Gracias a estas botellas que depositaron las viudas de los fusilados, ha añadido Alonso, se ha identificado a Manuel Gimeno, aunque como ningún familiar se ha puesto en contacto con el grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica, no se ha podido cotejar su ADN.

A la espera de localizar algún familiar de Gimeno, que también deberá decidir qué se hacen con sus restos, se ha retrasado el acto de entrega de los cuerpos de los otros identificados hasta el 12 de abril.

“El hecho de que fueran enterrados en ataúdes ha sido peor que haberlos enterrado en tierra”, ha indicado Alonso, ya que “la tierra hace de fijador” y el ataúd “cuando tiene peso encima cede y aplasta lo que contiene”.

De este modo, el deterioro de los restos “ha imposibilitado que en cinco de los casos haya aparecido algún tipo de lectura de ADN” y en otro cuerpo, la cadena de ADN obtenida “no ha dado positivo” al compararlo con las muestras tomadas de las otras dos familias que han reclamado los restos, ha señalado Alonso.

En los dos casos restantes, según ha reconocido Alonso, “no ha aparecido ningún papel dentro de su correspondiente botella y no han aparecido familiares que los reclamen”.

Para Matías Alonso, las botellas con las que fueron enterrados los fusilados fueron “un mandato en la historia” de sus viudas y que su único objeto era mandar un mensaje para que los cuerpos se sacaran de la fosa cuando fuera posible.

Josefa Celda, hija de uno de los fusilados, ha señalado que la “alegría” que le ha dado conocer el resultado de la investigación es algo “que no se puede pagar con dinero”.

Agustí Peiró, sobrino de otro de los fusilados cuyos restos han sido recuperados, ha señalado que esta exhumación es un acto de “justicia poética”, pero ha pedido “alguna reparación” al Estado, ya que, a su juicio, las muertes fueron “represalia pura y dura” porque se produjeron en 1940, ya finalizada la guerra.

El próximo 13 de abril, está previsto celebrar un homenaje a los fusilados en la que fue su localidad natal, Massamagrell, y el 14 de abril se volverán a enterrar en Paterna los restos de los ocho cuerpos que no han sido identificados.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here