Fracaso, Orenga y dimisión

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gasol. Mundial. seleccion española

Esta noche estoy muy triste y terriblemente defraudado con la Selección Española de Baloncesto, idolatrada antaño pero que ha hecho el ridículo en su Mundial en el peor momento posible. Más allá de las contundentes declaraciones de Juan Carlos Navarro “No hemos preparado bien el partido, ellos sí” las tres palabras que más he leído y escuchado en las últimas horas han sido: fracaso, Orenga y dimisión. Son las mismas que me pasaron por la cabeza al consumarse la derrota contra Francia.

Es típica reacción humana y española. Tras un fracaso mayúsculo, el foco de las responsabilidades, de las culpas, lo posamos tradicionalmente en la figura del entrenador. Sucedió con Del Bosque en el Mundial de fútbol en Brasil y sucede ahora en baloncesto con Juan Antonio Orenga. Se puede haber tildado a ambos de ‘meros alineadores’, que se limitan a poner a los buenos y usan la templanza para mantener el buen rollo en el grupo, pero la comparación termina ahí, porque a Del Bosque le fue bien y a Orenga no. Además, el salmantino llegó a la Selección de fútbol con el culo pelado de éxitos en clubes de élite (Ligas y Champions ganadas con el Real Madrid) mientras Orenga llegó a la de baloncesto tras entrenar en categorías inferiores (muy bien por cierto) pero sin ninguna experiencia en clubes de élite.

El crédito de Orenga era el bronce en el europeo de Eslovenia 2013 (el torneo de peor calidad que recuerdo) pasando a cuartos de final de milagro y con las dos únicas selecciones de tu mismo potencial, Francia y Lituania, ganando oro y plata. Por entonces se lo comenté a mi buen amigo y gran narrador de basket, Carles Baixauli: “Creo que a Orenga le viene grande la absoluta, no tiene experiencia. No es lo mismo entrenar a chavales de dieciocho años que a estrellas de la NBA”. Ahora, cuando ha dispuesto de una selección mejor que la del año pasado, me reafirmo. Ser bisoño acaba pagándose.

Si me permiten un símil, para pilotar un bólido como la Selección Española de Baloncesto no basta con tener el carnet de conducir. Si a mí, conductor de un Ford Fiesta, me dejasen pilotar un Ferrari creo que podría hacerlo, sí, con calma y sin acelerar demasiado. Pero si tras unas cuantas pruebas con el Ferrari me metiesen en un circuito para una carrera junto a otros coches e intento competir, lo normal es que me estampara a las primeras de cambio.

Mientras la conducción fue plácida, no hubo problemas para pilotar la Selección, pero cuando llegaron curvas serias y adelantamientos… Entonces es cuando se nota el bagaje de haber pilotado o no otros bólidos. A los datos me remito: Pepu Hernández fue oro mundial 2006 y plata europea 2007. Aíto García Reneses fue plata olímpica 2008, Sergio Scariolo doble oro europeo 2009, 2011 y plata olímpica 2012. Los tres son entrenadores contrastados y con experiencia en clubes, acostumbrados a mil batallas.

Pero la culpa no es tanto del inexperto piloto como de quien lo llamó para pilotar, a sabiendas de su falta de rodaje. Y ése es, a fe mía, el verdadero responsable en última instancia, en este caso el máximo mandatario de la FEB, su presidente, José Luis Sáez. Por cierto, Orenga ha dicho que está muy triste, que no piensa en dimitir y que está a disposición de la Federación para seguir trabajando. Su rodaje puede salir muy caro, pues ir a los JJOO 2016 está en juego en el próximo Europeo, o en peligro.

Pedro Navarro | @pedrinhoN007 | Periodista | www.semprevalencia.com

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