Feliz Día Mundial de la Radio

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Decía Antonio Machado “mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”, la mía son horas y horas de radio.

microLa radio ha sido y es mi pasión, mi sangre, mi oxígeno. Ahora, desgraciadamente (por causas ajenas a mi esfuerzo y la fidelidad de los oyentes) es mi rabia y mi tristeza. Pero la radio son muchas horas de mi vida. Muchos recuerdos.

Para un empedernido oyente de radio, fundamentalmente deportiva,   como quien suscribe estas líneas, mis recuerdos comienzan en aquellas previas nocturnas de sábado (cuando el fútbol era los domingos) de RNE de España con Juan Manuel Gozalo.

Aquella Supercopa del Valencia contra el Nothingham Forest, en la que descubrí a un tal Gaspar Rosety que martilleaba sin cesar en tono socarrón a un futbolista inglés en el ocaso “¡Kevin Keegan, una retirada a tiempo, es una victoria!”.

Las tardes de domingo interminables con Jose María García levantando a golpe de gol Antena 3 Radio. Combinar las noches de radio de García con los Goles de Pedro Pablo Parrado en la COPE.

Más tarde (en la época universitaria) el penalti en Onda Cero con JJ Santos, Azuara y J.M. Muñoz.

Pero no puedo ni quiero olvidarme de mi ciudad. De los grandes referentes que me hacía querer ser día a día uno de ellos. Valencia siempre ha tenido un nivel radiofónico deportivo extraordinario.

La rivalidad de Paco Nadal y Jose Vicente Aleixandre en aquella buena Cadena SER con Paco Lloret y sus respectivos compañeros (Gimenez, Pomares, etc) en Antena 3.

Más tarde Manolo Mas y Jesus Bernal (las veces que les di la tabarra presentándome de buenas a primeras en los estudios para ver en directo como se hacía un programa). También le di algún día la brasa a la gente de Cope en aquella época,   Juanma Doménech, Vicente García y Javi Pérez Sala.

Y luego me llegó el gran sueño, ponerme delante de un micro. A principios de los 90 en una emisora ya extinta como InterValencia Radio (actual 97.7). Allí Miguel Guzmán me dio mi primera oportunidad y mes y medio más tarde ya hice mi primer partido de fútbol. Fue un Mallorca 0-Valencia 1 con gol de Fernando y en el viejo Lluis Sitjar.

Después mi paso por Radio Voz. Un proyecto de cadena nacional que no llegó a cuajar. Allí tuve el privilegio de trabajar con mi referente: Gaspar Rosety.

Además de un jefe extraordinario, fue un maestro, una guía, y con el paso de los años me atrevo a decir que una de esas amistades de las que me enorgullezco a cada segundo.

En Radio Voz pude trabajar con profesionales de la talla de Rosety (extensión Julio Menayo), Jose Luis Corrochano, Arancha Rodríguez, Miguel Angel Mendez, Teo Pereiró, Pau Pons, Manolo Martín o Antonio Domingo Muñoz.

Valencia CF. Titulo de liga 2001-2002

Y luego llegó Ràdio Nou. Una mañana me llamó el entonces jefe de deportes, Jaume Tamarit y cuando quise darme cuenta ya estaba haciéndole la producción a Josep Rovira de un nuevo programa de deportes que comenzaba a emitirse desde entonces. Se llamaba “La Taula Esportiva”…

He vivido de todo, he aprendido mucho. De mucha gente que pasó más o menos tiempo por allí. De Nacho Cotino, de Alberto Santamaría, de Fran Guaita, de todos y cada uno de los compañeros que hemos formado un grupo inigualable.

Y ello me ha llevado a tener el honor de poder charlar de tú a tú con gente de todas las radios de esta ciudad. Gente que además de ser enormes profesionales son tipos con los que pasar un buen rato y que no dudan en interesarse por ti. Hugo, Rafa, Jose Manuel, Edu, Víctor, Jordi, Fran, Carlos, Ximo, Kike, Paco, Javi, Víctor…

 

manolomonatalt

De mi estancia en Ràdio Nou, me quedo con algunos momentos concretos:

-Mis primeros pasos como productor en La Taula aprendiendo junto Rovi (¡cuanta paciencia gastó conmigo!)

-La época del fútbol sala. A día de hoy sigo manteniendo contacto con toda la plantilla del Vijusa campeón de copa. ¡¡¡¡Unos fenómenos!!!!

-El nacimiento de Grada Nou Valencia (el del Calvo y el Zorro). Juanma Doménech nos dio la oportunidad y creo que junto a mi hermano Salva Folgado quedó una cosa aseadita (y simpática).

-El Gols sense fronteres. Seis temporadas hicimos Rafa Monzón y yo el programa de fútbol internacional tras una rayada mía una noche de verano (gracias Rafa por todo lo que me enseñaste).

-El Punt a punt. Radio, pasión, emoción, fútbol. Adrenalina en vena. Directo puro. Sin guión y sin red. (esclavo y agotador, tanto como apasionante).

-La Taula Esportiva. Y especialmente haberme inventado y que me hubieran dejado poner en marcha la tertulia de las radios. (Eternamente agradecido, Chente). Para demostrar que la competencia debe ser bien entendida pese a algún mafioso malnacido que pulula por estos lares.

Y me quedo con el grupo que nos quedamos al final, porque pese a saber nuestro destino trabajamos como titanes hasta el último segundo tratando de sumar esfuerzos. Rovi, Salva, Carles, Gonzalo, Vicent, Pedro, Alex, Juanje, Yolanda, Merche, Pilar, Toni, Juli, Gonzalo, Raúl…

Pero sobre todo, no quiero olvidarme de los técnicos de sonido. Pocas veces se les hace justicia, y sin ellos la radio es imposible. Y con ellos, la radio es un espectáculo incomparable. Por muy bueno que sea un periodista, si no tiene un técnico que le abra el micro, no es nadie.

Y por encima de todos ellos, los oyentes. Sin oyentes, la radio no tiene sentido.

Os aseguro que la frase más bonita que me han dicho nunca como profesional de la radio es: “me hacéis mucha compañía”. No hay piropo más grande para alguien que se pone frente a un micro a contar cosas.

Porque la radio se trata de eso. De contar cosas.

Y sólo espero poder volver a contarlas algún día.

Valorada por sus oyentes, maltratada por empresarios piratas y políticos, la radio nunca falla.

PD: perdón por el ladrillo. Es lo que tienen, la pasión, la edad, la ñoñería y el exceso de tiempo libre.

Manuel Montalt | @manolomontalt | Periodista | http://manolomontalt.blogspot.com.es

 

1 Comentario

  1. Estás más que perdonado, hoy le tocaba a la radio por muchas y especiales cosas… pero de las ondas o, ahora también, de los podcasts nos quedamos, no tanto con las palabras, que con el tiempo pueden olvidarse, nos quedamos con las emociones que nos habéis transmitido, esas, tranquilo, no las olvidaremos 🙂 tenemos tantos y tantos amigos comunes que casi no necesitamos presentaciones. Un abrazo!!!

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