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Los enigmas de la política valenciana

A seis meses de las últimas elecciones Locales y Autonómicas, y a menos de un mes de las Generales, parece ser que tanto en nuestra Comunidad como en este país llamado España, la cosa pública sigue no estando nada clara, y yo me atrevería a asegurar que sigue estando bastante chunga.

Si en España, después de las elecciones generales, aun se sigue deshojando la margarita de a quienes les corresponde, con más o menos legitimidad, ocupar las diferentes poltronas, sillones, sillas y sillitas del Poder, igualmente en nuestra Comunidad, habiéndose repartido ya el “botín electoral”, aun no se sabe a ciencia cierta cuál va a ser el final de este thriller para unos o comedia para otros, en que se está convirtiendo la política valenciana, vistas las cuitas y los últimos movimientos y declaraciones de nuestros nuevos y queridos próceres.

Puig-Oltra-Montiel-PSPV-Compromis-Podemos

El llamado Pacto del Botánico, que tan solemnemente suscribieron en su día, con un gran despliegue triunfalista con parafernalia trompetíl incluida, los lideres Ximo Puig por el Psoe; Mónica Oltra por Compromis y Antonio Montiel por Podemos, parece ser que tiene los días más que contados a la vista de las canas que están aflorando a velocidad de vértigo en el peluquín del bueno de nuestro president de la Generalitat, Ximo Puig.

El fiel indicador de la poca salud que tiene el nivel de compromiso contemplado en este arboleo pacto, nos lo marca el sufrimiento de este ilustre peluquín a través de sus canas Y digo esto, porque después de haber ido cogidos de la mano en las elecciones Generales, así como de solicitar juntos un grupo parlamentario propio en el Congreso, los Podemitas parece ser que están reclamando ahora su parte a Compromis, en el reparto del pastel en las instituciones de la Generalitat, a cuyo Gobierno han estado apoyando desde el principio de su constitución, gratia et amore.

Y es, a la vista de los resultado de las elecciones Generales, por lo que los de la marea morada, no sin razón, han dicho claramente a sus socios de Compromis, que ellos también quieren “COMER y ABRIGARSE”, ya que fuera del Poder se pasa mucha hambre y mucho frio institucional.

Si bien, en su día, el valencianista, Vicente González Lizondo, firmo con el pepero y honorable cartagenero, Eduardo Zaplana, el famoso “Pacto del Pollo”. Reclamando para su partido la “cuarta y media” del gallináceo animal. Consiguiendo para si la Presidencia de las Cortes valencianas y para su partido alguna que otra consellería, no sé el porqué los de la cofradía del morado Podemita, no podrían alcanzar, como mínimo, las mismas porciones del pastel valenciano que antaño obtuvieron los de Unión Valenciana, pactando con los de la gaviota del PP.

En otro orden, lo que está claro es que cada día se está enturbiando innecesariamente más el panorama político valenciano. La maraña de claro oscuros que a casi nadie contenta, si no eres admirador del nuevo bando que ordena y manda en las instituciones, es una tónica evidenciada por ejemplo, en el estrambótico espectáculo ofrecido en las pasadas fiestas por nuestro alcalde Ribó, con la exhibición como “reinas magas republicanas ” de esas tres voluminosas y emperifolladas damas de colorete, carmín y carnes magras que, por supuesto, hubieran provocado más las delicias del maestro Rubens, autor del esplendido cuadro de las orondas “Tres Gracias”, que de la chiquillería que ansiosamente esperaba la aparición de los barbudos y coronados reyes magos de toda la vida.

Ahora bien, dentro de la más estricta especulación, pienso que los objetivos se les puede complicar y mucho a Podemos y Compromis en la Comunidad valenciana. Sobre todo, si en un futuro más o menos mediato, pudiera resolverse entre las tres fuerzas claramente “unionistas y constitucionalistas”: PP, Psoe y Ciudadanos, un gran pacto de Estado por la unión y gobernabilidad de España. Todo ello, si tenemos en cuenta el grave sesgo o cariz que está tomando el proceso independentista en Cataluña. La cuestión, al margen de lo realmente grotesco y “farfullero” proveniente de la factoría de Mas y Cía, no es para tómasela a broma, ya que esta no resulta ser un tema baladí para la inmensa mayoría de los españoles que no desean que España sea troceada como una tarta nupcial, simplemente para la feliz degustación de aquellos que quieren seguir con su “tradicional y corrupta mamandurria” en el hasta ahora cortijo o predio de los Puyol y Cía.

Y apunto todo este panorama, porque es ahora una vez declarada la continuidad del proceso de independencia catalán, con la investidura del nuevo presidente de la Generalitat, el molt honorable Carles Puigdemont, cuando tanto las posiciones en pro de la unidad de España del socialista Sánchez, el centrista Rivera, así como al que corresponda en el PP (¿?), se tendrían que aclarar y comprometer al unísono, con la debida urgencia y altura de miras, si tenemos en cuenta la velocidad y cariz que está tomando este feo e inconstitucional proceso de división de nuestro país.

Dicho lo cual y para resumir, nos podríamos encontrar con que si hubiera al final fumata blanca para consensuar un gran pacto de gobierno a la alemana por la unidad y gobernabilidad de España, entre estos tres partidos o cualquier otra fórmula que excluyera a los que apoyan posiciones independentistas, la traslación de dicha simbiosis política nacional, yo creo que tarde o temprano llegaría igualmente a la Comunidad valenciana. Pudiéndose alterar, por tanto, pero a sensu contrario, el llamado “Pacto del Botánico”, con la posible recomposición de fuerzas en la Generalitat. Y dicho lo cual y visto lo visto: “Todo es posible en botica”. Y sobre todo, en la valenciana.

Pero si enigmáticas son las posibles soluciones políticas tanto a nivel nacional, como en el gobierno de nuestra terreta, igualmente parece ser que, a fecha de hoy, la marcha al Parlamento Europeo de la portavoz de Ciudadanos en les Corts, Carolina Punset, es otro de los enigmas aun no resueltos, y que por su importancia y trasfondo, por lo visto, tiene a más de un diputado del grupo parlamentario de Ciudadanos que no duerme pensando en la notable pérdida que supondría para su partido la posible diáspora de su lideresa a Bruselas. Inconsolado insomnio en algún que otro diputado igualmente, pero esta vez producido al pensar en quien recaería el momio o gabela del nuevo nombramiento de portavoz en el grupo parlamentario naranja. Sinceramente, pienso que la salida de la Punset de este grupo parlamentario, una vez le había tomado el pulso y tranco al mismo, puede que no le resulte excesivamente beneficioso a la formación de Rivera. Simplemente, por que la personalidad y buenos fundamentos de esta política, a fecha de hoy, han venido equilibrando con su progresismo y aciertos, así como algún que otro fiasco menor, el centrismo puro y equidistante de su partido, escorado unas veces hacia la derecha y, otras, como no podría ser de otra manera, hacia la izquierda, con militantes como la Punset.

Al hilo de todo esto, como he dicho antes, al cargo de sindico portavoz que actualmente ostenta la buena de Carolina, le están saliendo mas novios de los previstos. Si en un principio solamente se hablaba del actual portavoz adjunto y ex UPyD, Alexis Mari, como posible sustituto de la portavoz, el otro día me chivo mi “gorrión mensajero”, recién arribado desde Cataluña, que de darse la marcha de la Punset a tierras de Flandes, se estaba estudiando igualmente la posibilidad de nombrar a lo que el enigmático y cachondo “gorrión mensajero” ha tildado como otro diputado de “altos vuelos”. Lo cual visto los historiales de los trece diputados de este grupo parlamentario, el único que suele gozar con frecuencia de los altos vuelos por cielo azul, es el diputado por Alicante, Emigdio Tormo, que para eso es piloto de la aviación comercial. Y yo como buen cristiano, solamente me quedaría por desear que: “A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”. Eso sí, a todos exactamente por igual.

José Antonio Sorzano | @JoseSorzano | Periodista y abogado

 


 
 
 

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