En México he aprendido a decir gracias por todo

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La imagen que me viene a la mente ahora mismo es la de una señora de más de 80 años. Vende en la calle y me mira al pasar. Tiene un cigarro en la boca y sonríe. Cuando me distancio pienso y digo: “Esta mujer habrá pasado por todo, pero ahí está sonriendo con su cigarro tratando de buscarse la vida”.

Y es que una de las cosas que me gusta de México es que la gente ha tenido que buscarse siempre la vida y ha hecho lo que sea por seguir adelante. Seguro que también es el caso de la señora que trabaja en la lavandería. Hoy fui a dejar mi ropa a un local nuevo. Es una señora mayor, también con una sonrisa a pesar de que hace más horas que un reloj. Lo curioso ha sido que al apuntar mi nombre en la nota me ha escrito el nombre bien, sin Y al final. He estado a punto de abrazarla.

Metro México

De la misma manera, estuve a punto de abrazar el otro día a una señora en el metro. Resulta que cada billete vale 5 pesos (si un euro son unos 17 pesos, podéis hacer números y ver qué barato es el transporte público en el DF), pero la taquilla tenía una cola kilométrica. Decidí dar 5 pesos a la primera persona que pasara con una tarjeta recargable. La afortunada fue una señora que iba cargada con un millón de bolsas. Le dije lo siguiente: “perdone, ¿le puedo dar 5 pesos y me deja pasar con su tarjeta? Su respuesta fue la siguiente: “claro, pero no hace falta que me dé los 5 pesos”.

Los días pasan muy rápidos. Ya han pasado 7 meses desde que llegué a México en mi segunda etapa. Estamos en abril y hace bastante calor, aunque siempre he dicho que el clima del DF no es extemo ni por un lado ni por otro. Durante los meses de invierno no me he puesto ni un solo día la cazadora más gruesa. Y ahora, con calor, se puede soportar sin ningún problema, aunque si le preguntas a un mexicano, te dirá que sí que hace frío o sí que hace mucho calor.

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Y es que ya me he acostumbrado a decir gracias por todo, incluso cuando no es necesario. Digo muchas veces “gracias” y también “perdón”. La cultura mexicana es de decirlo siempre. Por ejemplo, hace un rato he ido al supermercado y para cualquier cosa siempre digo “gracias”. En España era impensable.

Sin embargo, gracias a ella camino por la calle con una sonrisa en la cara. Gracias a ella he vuelto a soñar. Gracias a ella mi vida es maravillosa. Un solo gesto suyo ya es suficiente para que mi día sea bueno. Areli, t’estime. Seguiremos informando.

Toní Marí Blasco | @ ToniMariBlasco | Periodista, consultor de comunicación y experto en redes sociales |  http://www.elblogdetonimari.blogspot.com.es

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