En la buena dirección

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Rajoy. Debate de la nacion

El pasado 26 de febrero, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, subía al estrado del Congreso de los Diputados y dibujaba a los ciudadanos españoles un cuadro que poco se corresponde con la realidad. En ese momento, con una euforia casi desmedida, nos decía lo mucho que había cambiado el panorama económico español, el buen camino que llevábamos y que “hemos cruzado el Cabo de Hornos”. “¡Alegren esa cara y tómense algo!”, vino a decirnos.

Hace unos días, se hacían públicos los datos de desempleo y afiliaciones a la Seguridad Social del mes de marzo. Según el Ejecutivo, estos datos tan positivos son un síntoma claro de que las cosas se está haciendo bien, que vamos en la buena dirección. Al ser buenas las cifras, la propia ministra de Empleo, Fátima Báñez, dejaba por un momento sus conversaciones privadas con la Virgen del Rocío y salía a la palestra para decirnos que vamos en la buena dirección, que estamos saliendo, que se crea empleo. Poco le faltó a la ministra para pinchar un temazo y ponerse a bailar delante de los periodistas.

Pero en el Partido Popular y en el Gobierno saben hacer las cosas. Han decidido moderar esa euforia desmedida del discurso de Rajoy del 26 de febrero. Con frases del estilo “queda mucho por hacer” o “vamos a seguir con las reformas” nos vienen a decir a los españolitos de a pie que estemos tranquilos, que ellos velan por nosotros, y que si mantenemos nuestra confianza en ellos y no volvemos a tiempos pasados, se mantendrá el descenso del paro, y poco a poco todo el mundo tendrá trabajo, y lloverá café en el campo y esas cosas.

CEOE. Arturo Fernandez

A este mensaje se han sumado personalidades como el presidente de la patronal madrileña y vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, asegurando que en los hogares españoles ya se sonríe porque se puede encontrar trabajo. Creo que ni el más fiel de los seguidores que loa las bondades de Rajoy, exceptuando a Francisco Marhuenda, podría haber quedado delante de los ciudadanos españoles como una especie de Heidi en el País de las Maravillas.

Como habrán visto, las elecciones europeas cada vez están más cerca. Tanto el propio Gobierno como sus voceros, tanto mediáticos como sociales, se afanan en hacernos ver lo felices que debemos ser ahora. Con las fronteras cerradas para que no pasen los negros y las calles tranquilas con la Policía repartiendo ostias, ¿qué puede fallar?

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