El viaje sin retorno del Valencia Club de Fútbol

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El Valencia CF ha iniciado un viaje sin retorno hacia la pérdida de su identidad. En Valencia en pocos días cambiará de manos, de un número notable de accionistas y abonados a un inversor todavía desconocido por las exigencias de Bankia. El club más laureado del fútbol valenciano pasará de manos, perderá su identidad y venderá, quizás, su alma.

Y se me ocurren mil motivos para justificar este cambio. Me viene a la cabeza la ley de las sociedades anónimas deportivas que obligaba a los clubes de fútbol a convertirse en empresas. Quizás ese fue el principio del fin para tantos y tantos equipos españoles exceptuando unos pocos: Real Madrid, Fútbol Club Barcelona, Club Athelic de Bilbao y Club Atlético Osasuna. Paradójicamente de estos cuatro, tres nunca han bajado a segunda división, ni han visto en peligro su existencia o han atravesado grandes problemas económicos ¡Qué casualidad!

Valencia CF. soler-soriano-silla

Pero centrándome en el punto de inflexión, y de no retorno, hacia el que se encamina el Valencia Club de Fútbol SAD no puedo obviar la pésima gestión que se ha hecho del club blanquinegre desde hace varias décadas. También acuciado por las deudas, el Valencia bajó a segunda división y se renovó por completo a mediados de los años ochenta. Fue un fin de ciclo que iba encaminado a su profesionalización, en el ámbito económico, de la institución. También fue una metamorfosis deportiva puesto que el equipo que lucho en segunda, ascendió brillantemente a la división de oro. Además logró el sub campeonato dirigidos por Víctor Espárrago. En esa plantilla más de la mitad eran jugadores venían de la cantera.

La entidad purgó sus deudas, hizo tabula rasa en el proyecto económico y deportivo, y dirigidos por un presidente con poco carisma pero con mucha honradez, Arturo Tuzón, se encontró de bruces con la Ley de las Sociedades Anónimas Deportivas… A partir de entonces muchos han sido los presidentes en el Valencia. Muchos han sido los proyectos deportivos y ninguno el económico. Del ilusionante “Per un Valencia campió” de Paco Roig, al “Proyecto Gloval” de Amadeo Salvo que acabará, paradójicamente, con la venta del club.

Valencia CF. Titulo de liga 2001-2002

Entre estos presidentes, – el inició de las SAD y fin del proceso de venta por la deuda acumulada-, los éxitos deportivos llegaron a la entidad blanquinegra con la llegada de Ranieri y su inolvidable Copa del Rey; La venida de Cuper y sus dos finales de la Champions League o la importantísima llegada de Rafa Benítez al club con sus dos Ligas, Copa de La UEFA y Super Copa de Europa para transformarlo, deportivamente, en un club de referencia y campeón, al tiempo de devolver la alegría e ilusión a una afición que anhelaba títulos y protagonismo.

Pero este crecimiento deportivo no fue sostenible y se antepusieron los intereses personales y económicos para detentar el poder de un club que a mediados de la primera década del siglo XXI parecía la gallina de los huevos de oro. En una operación financiera de libro ejecutada por Paco Roig el empresario de Poble Nou vendió sus acciones, -la mayoría del paquete accionarial de la entidad-, al Incipiente constructor Juan Bautista Soler.

Y fue la llegada del éste al club en el año 2004 y el Valencia CF, paradójicamente tras conseguir el doblete, cuando empezó el principio del fin que acabará con la irremediable venta, en pocas fechas, del club más laureado de la Comunitat Valenciana, uno de los grandes de España y Europa.

Valencia CF. Nuevo Mestalla

La pésima gestión económica deportiva (fichajes sobrevalorados, acumulación de deuda), la especulación urbanística (Porchinos, construcción de Nou Mestalla, Permuta de las parcelas de Mestalla o la Ciudad Deportiva del Valencia), la falta de rigor económico y con él la acumulación de la deuda, es algo que los analistas económicos y políticos ya han desmenuzado detalladamente en estos turbulentos diez años.

Pero en todo este proceso destaca la sombra de una caja de ahorros pública que se ha convertido en privada. La entidad ha arrastrado, en connivencia con la clase política valenciana mediocre, al Valencia Club de Fútbol a un punto sin retorno. Un banco, antes caja, intervenida por el estado y que era valenciana. Un banco que está siendo analizado por presunto fraude en la venta de preferentes pero que ahora reclama su deuda al club blanquinegre. Y por supuesto unos políticos que avalaron las purgas económicas de la identidad para hacerse la foto, y quizás con ello mantener o conseguir votos. Ahora, a pocas fechas de que acabe el mes de enero de 2014 el Valencia se dirige a la pérdida de la identidad de lo que antes era un club y que camina hacia un no se sabe qué.

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