El rocambolesco parto de los 5 millones de euros

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El Ayuntamiento de Burjassot ha conseguido aprobar la operación de tesorería que le permite acceder al préstamo de 4, 8 millones de euros que concede el Gobierno central para el pago de facturas pendientes a proveedores. Y lo ha conseguido gracias a celebrar el pleno extraordinario y urgente en el Hospital 9 d’Octubre donde una edil del PSPV, cuyo voto era vital para sacar adelante la operación, está ingresada después de dar a luz.
Alicia, que así se llama la hija recién nacida de la concejal de Políticas de Igualdad, Olga Camps, ha llegado con buena salud y con una anécdota que contar y es que su llegada prematura en el día en que se celebraba el pleno en Burjassot supuso la ausencia de su madre en la sesión plenaria y la pérdida de la mayoría absoluta necesaria para el tripartido para sacar adelante la operación de tesorería.

Por ello, y ante la negativa de los diez concejales del PP de cambiar el sentido de su voto (su portavoz anunció que sería la abstención), el alcalde decidió retirar ese punto del orden del día y convocar un pleno extraordinario y urgente en el Hospital 9 d’Octubre, lugar donde la salud de la concejal ingresada no corría ningún peligro.

El que puede correr peligro, sin embargo, es el acuerdo plenario alcanzado ya que, minutos antes de comenzar, el primer edil, Jordi Sebastià, ha recibido una llamada de la Delegación de Gobierno advirtiéndole de lo inconveniente de celebrar el pleno en el hospital. Según ha explicado después Sebastià, alrededor de las 14.00 horas ha recibido un fax del subdelegado del Gobierno que señalaba “la infracción de la legalidad vigente” que supone la celebración del pleno.

Los argumentos esgrimidos eran que una baja por maternidad no se podía considerar como “causa de fuerza mayor” y que un hospital privado ubicado fuera del término municipal no era el lugar adecuado para celebrar un pleno. Sebastià ha explicado que desde el Consistorio no se ha considerado vinculante el fax y se ha contestado con la mayor celeridad posible señalando que no se trata de una baja por maternidad sino de un ingreso hospitalario tras haber dado a luz.

En cualquier caso, ha solicitado a la Delegación que dejara al Consistorio ampliar el plazo para aprobar la operación de tesorería (el último día era hoy 15 de mayo) y entonces lo celebrarían en el Ayuntamiento cuando Camps pudiera asistir. Al no obtener respuesta de la Delegación, el alcalde ha decidido seguir adelante con el pleno con el riesgo de que pueda ser impugnado. De hecho, el grupo del PP ha votado en contra de la urgencia y ha advertido de que podrá ejercer su derecho de impugnación del mismo asesorado por los servicios jurídicos de su partido.

Revuelo mediático sin precedentes

Más allá del previsible cruce de acusaciones sobre de quién es la responsabilidad de que una mujer que acaba de ser madre y está convaleciente en el hospital vea alterados sus merecidos días de descanso por toda la parafernalia que supone un pleno municipal, banderas y foto del Rey incluidas, el pleno se ha celebrado dentro de la normalidad posible dadas las circunstancias y el entorno.

Finalmente, los 11 concejales del Gobierno (uno de EU, dos de Bloc-Compromís y ocho del PSPV) han votado a favor de la operación de tesorería y los diez del grupo popular, en contra, a pesar de que ayer anunciaron que se abstendrían.

Sin embargo, y pese al interés del alcalde por destacar el fondo del asunto y no la forma, lo insólito de la situación ha generado un revuelo mediático digno de mención. Televisiones, radios y diarios nacionales han asistido a la sesión plenaria a la que la edil Olga Camps ha llegado en silla de ruedas y envuelta en una nube de flashes. Y es que no se conoce un hecho similar en España ni en Burjassot recuerdan ninguna sesión plenaria que se haya celebrado fuera del Consistorio.

Según ha declarado Camps a los medios cuando ha acabado la sesión y esperaba el ascensor para volver a su habitación, a pesar de todo, “ha valido la pena” porque su voto ha ayudado a que Burjassot pueda recibir más de 4, 8 millones de euros para abonar 2.159 facturas a proveedores y evitar así que el Estado retenga la parte que corresponde al Ayuntamiento de los tributos para pagar esa deuda, mermando la capacidad del Consistorio para funcionar con normalidad.

De hecho, los portavoces de los tres partidos del Gobierno municipal y el propio alcalde no se han cansado de repetir que la no aprobación de esta operación de tesorería pondría en riesgo el pago puntual de las nóminas a los trabajadores municipales. Una circunstancia, sin duda, que devolvería a Burjassot a los telediarios, boletines y primeras páginas de los medios de comunicación. Pero, como ya dijo Sebastià, “prefiero ser el alcalde que convoca plenos en hospitales que el alcalde que no paga a sus trabajadores” y, de momento, ha cumplido.© Celia Dubal / Hortanoticias

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