El nuevo sistema de detección de fugas ahorra 680.000 litros de agua al día en Burjassot

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Entre los meses de febrero y marzo de 2009, la detección y reparación de fugas de agua en la red local ha supuesto un ahorro de agua de 680.000 litros al día aproximadamente, cifra que es equivalente al ahorro de unos 248.000m3 al año. Este importante ahorro de agua ha sido posible gracias a la instalación en Burjassot de un novedoso y moderno sistema de detección de fugas creado por el Grupo Aguas de Valencia.
El Ayuntamiento y la empresa tienen previsto presentar el sistema en la Plaza del Ayuntamiento de la ciudad, el próximo jueves 21 de mayo, alrededor de las 10.30 horas de la mañana, en un acto en el que estará presente la concejala de Servicios Municipales, Mª Teresa García Carrubi, y distintos representantes de Aguas de Valencia.

La instalación de este sistema, en el que se han incorporado los avances tecnológicos más modernos, se ha llevado a cabo por parte del Equipo de Auscultación de Redes de Aguas de Valencia (EAR) con el objetivo de evitar las pérdidas de agua en las redes de distribución de los municipios gestionados en la comarca de l’Horta, mediante la rápida y eficiente detección de las fugas para su posterior reparación.

El proceso de detección de fugas de agua incluye distintas fases que comienzan por el control de agua introducida a la red local a través de contadores instalados en las distintas entradas, lo cual permite el conocimiento diario y automático del consumo diario de agua en Burjassot. A través de una potente herramienta informática, la información recibida procedente de los contadores es tratada con la intención de seguir la evolución del agua y percibir, al tiempo, los incrementos debidos a una posible fuga.

Una vez detectados los incrementos anormales y sospechosos de fuga, se inicia la siguiente fase consistente en la instalación de prelocalizadores de fugas, unos equipos electrónicos capaces de grabar el sonido provocado por el agua a su paso por las tuberías.

Estos equipos trabajan por la noche para evitar así la contaminación acústica derivada del tráfico rodado y otras perturbaciones diurnas. Así, a la mañana siguiente, los técnicos recogen la información remitida de los prelocalizadores e introducen las características de los sonidos escuchados en un nuevo programa informático que les ayuda a detectar la presencia de fugas. Al detectarse una fuga, se activa la última fase del proceso que pasa por activar un geófono capaz de detectar la posición exacta de la fuga y que concluye con la consecuente e inmediata reparación, garantizando que todo el proceso se realice en un plazo máximo de 24 horas.

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