El Hospital de Manises sensibiliza contra el consumo de tabaco

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Cada año el tabaco mata a cerca de 6 millones de personas y continúa siendo la principal causa mundial de muerte evitable. De hecho, según los datos recogidos por la encuesta elaborada por Salud Pública en 2011, en la que participaron el Hospital de Manises y el centro de salud del Barrio del Cristo, entre otros, alrededor del 50% de los fumadores admite que su médico les ha aconsejado dejar de fumar.
A pesar de ello, la sensibilización ante el riesgo continúa siendo baja, ya que solo un 1% asegura tener intención de hacerlo.

En la actualidad, según los datos recogidos en la encuesta, un 40% de los valencianos se declara fumador, con una media de consumo de 14 cigarrillos diarios. Datos que según indica Pedro Cordero, Neumólogo del Hospital de Manises, reflejan la poca concienciación de las personas acerca del riesgo que corren y del daño que el tabaco les está ocasionando, por mínimo que sea su consumo.

“Aparte de las enfermedades respiratorias y cardiocirculatorias como anginas de pecho o infartos, el tabaco también está detrás de los tumores de lengua, labio, faringe, esófago, vejiga, riñón o páncreas”, explica el neumólogo.

Continúa siendo preocupante la media de años de consumo prolongado que se sitúa alrededor de los 22. “Muchas de las personas que comenzaron a fumar hace 20 o 30 años están desarrollando ahora enfermedades relacionadas con el hábito y siguen sin ver relación entre la patología y el consumo, de ahí la negativa a abandonarlo”, afirma el doctor Cordero.

Por ello, el Hospital de Manises ha puesto en marcha una la campaña de sensibilización contra el consumo de tabaco que se ha desarrollado especialmente en el centro de salud de Buñol. Con motivo del Mundial Contra el Tabaco, se ha celebrado una jornada inspirada en el mundo del deporte en la cual se ha intentado concienciar a los ciudadanos, mediante tarjetas verdes, amarillas o rojas, sobre los riesgos que produce este hábito y alertar a aquellos fumadores que todavía no se han planteado abandonar el tabaco.

A lo largo de la jornada, más de un centenar de ciudadanos han sido evaluados por el personal sanitario del centro a través de una sencilla prueba realizada con un cooxímetro. Así, a través de mediciones del monóxido de carbono del aire expirado se ha podido determinar el riesgo que el hábito tabáquico tiene para la salud de cada persona y, a cada uno de los evaluados, se les ha sacado su correspondiente tarjeta verde, amarilla o roja en función del riesgo detectado.

“La mayoría de fumadores no consideran una necesidad dejar de fumar y muchos solo acuden a la consulta para pedir ayuda una vez que han desarrollado una enfermedad relacionada con el tabaco”, detalla el neumólogo.

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