El fiscal pide 25 años de cárcel para el acusado de matar a un taxista en Aldaia

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El ministerio fiscal pide una pena de 25 años de prisión para un joven acusado de matar a un taxista en el polígono industrial de Aldaia la misma noche en la que quedó en libertad tras cumplir condena por un delito de robo con violencia e intimidación y un delito de lesiones.
El fiscal pide en total 25 años de cárcel para el joven por un delito de asesinato, y que indemnice a la familia de la víctima con 180.000 euros. Asimismo, reclama dos años de cárcel y una multa de 12 meses con una cuota de 10 euros para los otros dos jóvenes que acompañaban al principal acusado en el momento de los hechos, uno de ellos el hermano, por los delitos de omisión del deber de socorro y de omisión del deber de impedir la comisión de un delito contra la vida.

Según el relato del acusador público, los tres jóvenes acudieron a un bar de la Avenida Ramón y Cajal de Catarroja en la noche del 15 de noviembre de 2007, donde celebraron que el principal acusado acababa de salir de prisión. Al cerrar este establecimiento decidieron acudir a otro local para seguir con la fiesta.

Así, sobre las 4:20 horas del día 16, pararon a un taxi a la altura de la plaza de la Región, conducido por la víctima, un hombre de unos 50 años, casado y con una hija. El principal acusado se sentó en el asiento de copiloto, mientras que su hermano y el otro joven se situaron detrás.

En todo momento, el principal acusado, que no sufre patología psíquica alguna y no presentan ningún trastorno de personalidad, guió al taxista sobre la ruta que debía de seguir. Al llegar a la calle Riu Xúquer, en el polígono industrial La Fillola, de Aldaia, le pidió que se detuviera. Entonces, sacó de uno de sus bolsillos, sin que con anterioridad se hubiera producido ningún tipo de altercado o discusión, un cuchillo con una hoja de 18 centímetros de longitud con el que le asestó varias cuchilladas en la cara y en tórax, al tiempo que le golpeaba con los puños.

Como consecuencia, la víctima quedó aturdida y sin capacidad para reaccionar o escapar del lugar, algo que fue aprovechado por el acusado para bajar del automóvil, abrir la puerta del conductor y seguir propinándole puñetazos y patadas. El acusado se apoyó en la puerta y en su marco para tomar impulso y dar las patadas con más fuerza.

Seguidamente, lo sacó del vehículo y lo tendió en el suelo, desde donde le asestó más cuchilladas con otra arma que portaba, en forma de sierra y con una hoja de 17, 8 centímetros de longitud. El acusado rompió en las dos ocasiones los dos cuchillos que escondía, con los que le asestó alrededor de 25 cuchilladas, principalmente en la zona de la cara y del tórax.

De todas las heridas, sólo una penetró en la cavidad torácica, seccionando la arteria aorta y provocando un taponamiento cardiaco, como consecuencia del cual sufrió un fracaso cardiaco agudo y falleció. La víctima estaba viva cuando sufrió todas las lesiones, según consta en el relato del fiscal.

Mientras ocurría la agresión, los dos jóvenes que acompañaban al acusado, quienes ignoraban que éste tuviera intención de atacar al taxista, salieron precipitadamente del vehículo y se mantuvieron alejados, sin intervenir ni intentar que su compañero cesara en su acción. Tampoco llamaron a la policía o a los servicios de emergencia a pesar de llevar un teléfono móvil encima. Cuando el acusado terminó de golpear a la víctima, los tres abandonaron el lugar.

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