El Consistorio plantea realizar controles policiales a la entrada para evitar el botellón en la fiesta de disfraces

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La fiesta de disfraces de Rafelbunyol, enmarcada en sus fiestas patronales que se celebran en el mes de septiembre, es uno de los acontecimientos más esperados del verano en toda la comarca. Su capacidad de atracción es tal que, en 2009, asistieron entre 40.000 y 50.000 personas. Sin embargo, la multitud de ‘botellones’ y algunos actos vandálicos han motivado al Consistorio a plantearse reforzar las medidas de seguridad.
Entre otras, el alcalde, Jaime García, ha puesto sobre la mesa opciones como la de poner controles policiales a la entrada del pueblo para evitar que los vehículos entren con botellas de alcohol. Aunque es una medida difícil de aplicar, el objetivo es concienciar de que la fiesta de disfraces “no es un ‘botellón’ gigante”.

En cualquier caso, el incremento en las medidas de seguridad y vigilancia sí será una novedad en la fiesta de este año que, presumiblemente, sufrirá más modificaciones aunque no será suprimida después de que una encuesta encargada por el Consistorio haya arrojado que el 90% de la población desea que se mantenga la fiesta aunque, eso sí, el 55, 7% de los encuestados cree que debe cambiarse algún aspecto de la fiesta.

Rafelbunyol ha celebrado un pleno extraordinario para dar cuenta de los resultados de la encuesta a los grupos políticos y escuchar las opiniones de estos al respecto de la fiesta con el objetivo de aunar fuerzas para devolver el espíritu original a una fiesta que surgió hace casi 30 años.

Según ha explicado el alcalde, se pondrán tres postas sanitarias en lugar de dos y se solicitara ayuda a la Delegación de Gobierno con el objetivo de disponer de más agentes de la Policía Nacional que velen por la seguridad de las personas y del mobiliario urbano que, el año pasado, fue objeto de numerosos actos vandálicos.

Asimismo, ha planteado la posibilidad de hablar con Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana para que pongan menos trenes durante la noche con destino al pueblo y reducir así el número de visitantes e, incluso, se ha puesto sobre la mesa la opción de trasladar la noche de los disfraces a un día entre semana.

En este punto es en el único en el que han diferido los grupos de la oposición ya que, opinan, el cambio del día a entre semana evitaría que muchos vecinos del pueblo pudieran disfrutar de los disfraces mientras que los que realizan ‘botellones’, en su mayoría jóvenes estudiantes, según el Bloc, pueden acudir porque a principios de septiembre aún no han comenzado las clases.

El portavoz del Bloc, Enric Carbonell, ha propuesto, además, que se orqueste toda una estrategia de comunicación institucional, con eslogan y campaña mediática, para exponer la posición del Ayuntamiento contraria a la celebración de botellones durante la noche más emblemática de las fiestas patronales. A modo de ejemplo, ha propuesto que el eslogan sea “Disfraces sí, botellón no” para dejar claro el objetivo de la fiesta y mejorar su imagen en el pueblo y en los alrededores.©Celia Dubal/Hortanoticias

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