De los trepas y vividores de los partidos

No hace mucho, tuve la ocasión de tomarme un buen café con mi amigo Paolo Petacci, politólogo y analista político italiano, digamos, que de esos que juegan en las grandes ligas. En el contexto de la conversación, como no, salió el desmadre y miserias que suelen aflorar en el seno de los partidos a poco que se rasque con la uña la corteza orgánica e institucional de los mismos.

Centrándonos en España, el tema no resulta baladí si tomamos como referente los continuos escándalos a los que a través de los partidos políticos se está sometiendo todos los días a nuestro país.

Los partidos políticos, unos más que otros , se están convirtiendo poco a poco, en una especie de tabla de salvación para vividores y trepas de variada condición que, en muchos casos, sin oficio ni beneficio conocido y paso a paso, van medrando sinuosa y silenciosamente en el seno de estas organizaciones. Todo ello, a fin de hacerse finalmente con un carguito institucional, debida y espléndidamente remunerado, que los puedan sacar de apuros por una buena temporada.

José María Aznar

En otro nivel más alto de esta tabla, cabria recordar como hace años a un ilustre y después respetado ministro del Sr. Aznar, le grabaron policialmente una conversación donde con total desparpajo llego a decirle a su interlocutor “que él estaba en política para hacerse rico”. Y mira por donde, con el paso del tiempo al final lo hicieron ministro. Haciéndose no rico, sino archimillonario.

Al respecto diremos, que si analizáramos en un escáner la genética y materia prima de las bases de los partidos políticos, como pueden ser las raíces o procedencias políticas, estatus civil y social, así como la solvencia profesional y económica de todos sus militantes, nos llevaríamos la sorpresa de ver como en este tipo de organizaciones nunca están todos los que deberían ESTAR. Y no son todos aquellos que deberían SER. Llegando a la cruda conclusión de que poder conjugar en política este par de verbos principales, está demostrado que es bastante arduo por no decir jodido e imposible. Decía Emilio Romero, viejo zorro y maestro del periodismo, que “viendo a una sola paloma en vuelo, se sabe enseguida la composición de todo un palomar”.

Si bien observamos como autenticas celebridades o patas negras de la economía, la ciencia y la cultura, se han auto excluido en cuanto a su participación en la política activa, a la vista de la mediocridad e inmundicia que rodea a este mundo, en cambio observamos, no sin cierto estupor, como sin ningún sonrojo están aterrizando en los partidos políticos auténticos trileros, buitres o “subasteros”, en busca de ese “cacho” fácil de obtener vía directa de su participación en las instituciones. O, bien, a través de cargos interpuestos en la misma institución. Ahí está el caso de los Eres de Andalucía.

Por no hablar del largo historial de corrupción que adorna la trayectoria del PP, que ha llegado a integrar en su ya larga lista a algún que otro diplomático de carrera, como el anterior embajador en la India. “Papilla excrementosa” que ha salpicado a la mismísima I.U, con el asunto de las tarjetas Black de algún que otro golfo en Caja Madrid. Ya expulsado de esta organización. Al hilo de todo esto, decía, no sin razón, otro maestro de las letras como Luis María Anson que: “ El problema de España no radica en la Corrupción en si, sino en esa Mediocridad que lo inunda todo”. Y yo añadiría, que la “Mediocridad” es el origen de la “Mangancia” institucionalizada y, por supuesto, la multiplicación descontrolada de los mangantes.

Dicho lo cual, o los partidos políticos delimitan de una vez las líneas rojas que no deben de sobrepasar sus militantes, o llegara un momento que la desafección y desconfianza del electorado hacia los partidos será tal, que no los votara ni Dios. No puede consentirse como, incluso, en plan mafioso, empiecen a infiltrarse los lobis extranjeros en el seno de los partidos para hacer negocios varios desde las instituciones. De muy buena tinta se sabe, que sobre todo rusos y chinos están alargando sus tentáculos por toda la costa de nuestra Comunidad, a través de sus representantes en algún que otro partido político. Asunto que tarde o temprano mucho me temo le estallara en la cara al partido de turno, a no ser que el mismo no ponga urgentemente coto y freno a semejante despropósito, una vez tenga conocimiento del asunto.

José Antonio Sorzano | @JoseSorzano | Periodista y abogado


 
 
 

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