De la excelencia a la mediocridad política

Hace ya mucho tiempo que a muchos de nosotros de los que peinamos alguna que otra cana, se nos empieza a resentir nuestras agotadas meninges después de oír sin cesar esa especie de letanía chusquera, repetitiva y llena de los mismos y viejos “chascarrillos” que, una vez  batidos a diario en la Termomix, según la escuela USA, nos los quieren meter por vena esos cachorros de la ‘nueva política’, como si fueran ofertas o discursos de nuevo sello o registro, cuando son más viejos y repetidos que el andar a gatas.

PSOE. Posible Gobierno Pedro Sánchez

Pues bien,  siempre dispuestos a secuestrar nuestras voluntades, como un viejo sargento cuartelero, los nuevos políticos  intentan a diario meternos  con fórceps sus respectivos catecismos ideológicos con un amplio repertorio de las más variopintas facturas.

Por otro lado, catecismos  más parecidos a las ofertas recogidas en un catalogo de temporada del Corte Ingles, que aquellas en cuyo calado se pueda vislumbrar las soluciones  para poder sacar de este autentico  “abismo escondido”, a este amado país llamado por ahora España, ya que, en adelante veremos como la quieren  llamar los salvapatrias de turno y moda. Si, aquellos que en plan Cristóbal Colón, se nos vienen ahora mostrando como los nuevos héroes y descubridores de la fórmula magistral del bicarbonato, para solucionar esa especie de acidez gástrica que empezamos a sufrir los españoles, después de ese circo o fiasco montado por todos ellos después de las elecciones del 20-D.

Yo, que aunque muy joven por aquella época, tuve el honor y privilegio de estar excepcionalmente presente en vivo y en directo en todo el proceso de la Transición española,  diré que a mí se me revuelve el ‘triperío’ estomacal, cuando sin ningún sonrojo, respeto ni absolutamente ningún conocimiento previo, oigo a estos nuevos alevines de diseño y laboratorio de la llamada ‘nueva política’, referirse con cierto desprecio y displicencia a los tiempos de la Transición, como aquellos tiempos de la ‘vieja política’.

Y digo yo, que efectivamente esa ‘vieja política’, la cual gracias a ella estos cachorros de la nueva pueden disfrutar ahora de las libertades que a nosotros tanto nos costó conseguir. Vamos, como si todos aquellos que estuvimos jugándonos el bigote durante el Franquismo, hubiéramos conseguido traer la democracia a este país, simplemente a base de bailar unas jotas castellanas “suaristas”, rematadas de alguna que otra muñeira  ‘Fraguista’ o, igualmente, de algunas de las reglamentadas sevillanas ‘Felipistas’, tan de moda en aquella época.

Sobre todo, teniendo en cuenta, que la mayoría de los ahora censores de aquella “vieja política” de tantos pactos y consensos alcanzados con talento, generosidad y altura de miras, no hayan podido conseguir después de cuatro largos meses de contubernios de diferentes colores,  un mínimo y meritado acuerdo por el bien de España.

Si, aquellos tiempos de la espectacular Transición, pilotada con excelente maestría por el presidente Suarez. Eso sí, con la aquiescencia, acuerdo y consenso de aquellos magníficos políticos que, sin ninguna duda ni fisura, supieron anteponer el asentamiento de las libertades y la Democracia a sus intereses personales.

Aquellos tiempos de excelencia política EXCELENCIA POLITICA, sabiduría y  generosidad, que jamás creo se vuelvan a repetir, ya que, el panorama político que se nos avecina con el constante trueque de cargos y sillones como eje fundamental de nuestra política, nos está avocando cada día mas hacia  ese abismo de la MEDIOCRIDAD, de muy difícil salida, si para ello tenemos que contar con el concurso de esos maestros de las milongas, y fiel ejemplo de los salvapatrias y vendehúmos, que no han sabido limpiar y arreglar sus propias casas, cada día mas revueltas internamente.

Aquellos tiempos donde hasta el legendario zorro e inteligente secretario general del Partido Comunista, Santiago Carrillo, en un acto de generosidad suprema, supo plegarse a todo lo que se le puso encima de la mesa en los llamados Pactos de la Moncloa, ya que, lo que se estaba jugando era el futuro de esa España enterrada en la oscuridad de la dictadura Franquista durante 40 años.

Aquellos tiempos donde el profesor Manuel Fraga, ariete de la derecha tradicional española, supo enterrar igualmente su particular hacha de guerra contra la izquierda, a fin de no provocar el mas mínimo incidente que pudiera abortar aquel autentico encaje de bolillos elaborado por el entonces inquilino de la Moncloa, para poder consensuar una Democracia para todos.

En fin, aquellos tiempos donde a estos últimos personajes, se les unió igualmente aquellos políticos fuera de serie como los socialistas Felipe González y el viejo profesor Enrique Tierno Galván, el socialdemócrata Francisco Fernández Ordoñez, el liberal Joaquín Garrigues y un largo elenco de políticos, juristas, economistas e intelectuales de diferentes ideologías y primerísimo orden y nivel que, ni por asomo, nada tendrían que ver ahora con los vendedores de pescado estos que actualmente se encuentran subastando sillas, sillones y cargos en la lonja política nacional, a través del sistema holandés. O sea, de arriba hacia abajo.

Por lo tanto, en recuerdo y honor a la EXCELENCIA de aquellos magníficos y extraordinarios políticos, gracias a los cuales estamos disfrutando de nuestro actual régimen de libertades, pediríamos un tanto de respeto y consideración hacia ellos, cuando se hable de la “vieja política” desde la “nueva”. Pues no aprender de la historia, así como no reconociendo el MERITO y talento de nuestros viejos maestros, es sin duda alguna el primer paso que puede dar un mal discípulo para adentrarse en la caverna de su propio DEMERITO personal.

Por lo tanto, a todo este actual pelotón de “sabelotodo”, yo les recomendaría un poco mas de humildad Socrática, para de esta manera poder avanzar hacia esa EXCELENCIA transversal que tanto necesita España. Y, sobre todo, para así poder apearse del altar de la ignorancia, la torpeza y la MEDIOCRIDAD manifiesta de la que tanto hacen gala.

José Antonio Sorzano | @JoseSorzano | Periodista y abogado | Foro de Opinión Salvador de Madariaga

 


 
 
 

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