Condenan a 33 años de internamiento psiquiátrico al asesino de Carolina Planells

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La Audiencia de Valencia ha condenado a 33 años de internamiento psiquiátrico al hombre que asesinó a puñaladas a Carolina Planells, propietaria de un bar de Paiporta, en enero de 2009 e hirió gravemente a su compañera Susana Pérez debido a su trastorno delirante de “ideas de perjuicio y místico-religiosas”.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha decidido absolver a M.A. de una pena de prisión al considerar que, “con toda certeza”, padece una enfermedad mental, que le llevó a viajar desde Murcia hasta Valencia en autobús en enero de 2009 con la idea preconcebida de matar a las dos jóvenes.

No obstante, el Tribunal considera que “la elevada peligrosidad” que el condenado representa para la víctima superviviente, a la que podría volver a agredir al considerar que “su misión está inacabada”, justifica el régimen de internamiento en un centro psiquiátrico.

El Tribunal ha rebajado en un año la pena solicitada por el Ministerio Fiscal, que pedía la libre absolución del acusado y su internamiento en un centro psiquiátrico por un periodo de 34 años como responsable de un delito de asesinato y otro de intento de asesinato.

La acusación particular y la popular, en representación del Ayuntamiento de Paiporta, coincidían en reclamar una pena de 34 años, al igual que el fiscal, pero de prisión.

Según los informes forenses, el asesino padece “un trastorno psicótico con ideas delirantes de perjuicio y místico-religiosas”, que habrían actuado como un eximente de su responsabilidad en los hechos.

No en vano, el culpable justificó la agresión en que estaba convencido de que Carolina y Susana le habían “obligado a consumir drogas en la bebida”, en que tenía la “certeza” de haber sido reconocido como “profeta” y se sentía “manipulado por las víctimas”.

La gravedad de su enfermedad le impide tener “conciencia de algo malo”, de modo que si huyó del lugar de los hechos tras apuñalar a los dos víctimas, en lo que los peritos creen que para él era “una misión inexcusable”, fue porque “obró su instinto de supervivencia por el recuerdo de maltratos anteriores”, aclara el fallo.

Las víctimas, Carolina y Susana, habían tenido problemas con el culpable anteriormente, ya que frecuentaba su bar y solía increparlas, lo que les obligó en diferentes ocasiones a llamar a la Policía Local para obligarle a salir.

Además, en abril de 2008, el procesado las denunció porque, según él, le habían echado algo en la bebida y “desde entonces se encontraba nervioso”, señala la sentencia.

El 11 de enero de 2009, tras llegar a Paiporta, compró un cuchillo con una hoja de 32 centímetros en una tienda del pueblo y se quedó haciendo tiempo en otras bares para sorprenderlas por la noche, después de que hubieran cerrado su local.

Sobre las 23 horas, se escondió tras una furgoneta que había aparcada junto al coche de Susana y se abalanzó sobre ellas cuando iban a entrar en el vehículo.

Primero le propinó “varias puñaladas” a Susana sin que ésta tuviera “oportunidad alguna” de defenderse y dejándole gravemente herida.

Carolina huyó “despavorida” pero el acusado le dio alcance y le apuñaló por la espalda. Una de las cuchilladas le atravesó el corazón, lo que acabó con su vida casi al instante

Susana tardó casi un año en recuperarse de sus lesiones, y desde entonces sufre un trastorno que, entre otras cosas, le provoca miedo a quedarse sola en casa o salir a la calle sin compañía, algo que todavía no ha conseguido superar.

El acusado deberá indemnizar a los padres de Susana con 332.000 euros, y los progenitores de Carolina, la víctima mortal, con 200.000 euros.

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