Concluyen los trabajos en la fosa más grande de la Comunitat abierta hasta ahora: 49 cuerpos exhumados pendientes de identificación

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Los trabajos de exhumación que se estaban realizando en la fosa 113 del cementerio de Paterna han concluido esta semana. Finalmente, se han recuperado 49 cuerpos -más otro que se ha sacado de un nicho tras ponerse en duda su identidad- de represaliados del Franquismo. El director arquélogo de la excavación, Miquel Mezquida, ha comparecido hoy en rueda de prensa junto al presidente de la asociación de familiares de víctimas de la fosa 113, Santi Vallés, y de la diputada de Memoria Histórica, Rosa Pérez Garijo, para hacer públicos los resultados de la fase de excavación.

Aunque en un primer momento se esperaba hallar 62 cuerpos de fusilados en diferentes días de 1940 y 1941, lo cierto es que ‘sólo’ se han recuperado 49 cuerpos que podrían coincidir con la saca del 18 de enero de 1940. Ya se han trasladado todos a Madrid donde se les hará un estudio de ADN y se compararán los resultados con las muestras facilitadas por las 26 familias que, de momento, se han sumado a la asociación para poder encontrar a sus familiares.

Muchas de estas familias han conocido el proceso y se han sumado a él una vez iniciados los trabajos que empezaron en mayo y se han prolongado durante dos meses y que han sido posibles gracias a una subvención de la Diputación de Valencia promovida por el área de Memoria Histórica. Una línea de subvenciones que se ha vuelto a convocar este años y que, dada la alta demanda de asociaciones y ayuntamientos, ha obligado a la institución provincial ha convocar una segunda tanda de subvenciones para el mes de septiembre. Así, en esta segundo año, a estas dos convocatorias se destinarán 530.000 euros de presupuesto (230.000 euros en la primera y 300.000 en la de septiembre). Del montante total, el 80 % se destina a financiar exhumaciones.

Un año para la identificación

Según ha explicado Mezquida, el estudio de ADN de los restos no es especialmente costoso pero el cotejar cada uno de ellos con las muestras recogidas de las 26 familias es lo que prolongará la identificación certera de los restos, por lo menos, un año.

Después, quedarán restos sin identificar cuyos perfiles de ADN se incluirán a una base de datos autonómica para que, si en un futuro, aparecen familiares buscando a sus desaparecidos puedan cotejarse los datos.

A expensas de la identificación, las evidencias halladas por el equipo de arqueólogos no dejan lugar a dudas de que se trata de los restos de represaliados por el Franquismo. Al hecho de que estaban sepultados por una capa de cal de unos 15 centímetros que, irónicamente, ha conservado los restos sin apenas alteraciones, se suman las múltiples fracturas perimortem que presentan los restos y los huesos, en muchos de los cuales se pueden observar los orificios de bala.

Según Mezquida, muchos de los cuerpos presentan pruebas de lo que se llama “el tiro de gracia”. También se han hallado en la fosa proyectiles que coinciden con los utilizados en los fusilamientos: de 9 milímetros. Esta munición, se suele usar en armas cortas pero, según ha relatado el director arqueológico, también se usó, entre 1939 y 1942 para cargar un modelo de subfusiles que utilizaba la Guardia Civil. “Esto podría confirmar las teorías de que, tras la Guerra Civil, el Ejército se negó a continuar con los fusilamientos y fue la Guardia Civil quien asumió esa labor”, ha explicado Mezquida.

Algunos de los restos presentaban también fracturas que coinciden con golpes sufridos antes de morir y que podrían implicar que muchos de los represaliados fueron, primero, torturados. Asimismo, se han hallado cuerpos maniatados y, en muchos casos, se han encontrado también las cuerdas.

En la fosa se han recuperado algunos objetos personales que podrían ayudar también a la identificación de las víctimas como gafas, billeteras, petacas, botones y hasta un canica.

Centro de interpretación

Por su parte, Santi Vallés, visiblemente emocionado tras ver las imágenes de la fosa y la reacción de los familiares que han asistido a la rueda de prensa, ha dado las gracias a todos los implicados en los trabajos de exhumación y a la Diputación de Valencia por subvencionar los trabajos. “Nosotros hemos tenido suerte”, ha dicho Vallés, en referencia a los periplos, a veces en solitario, que tienen que pasar las familias en otras comunidades autónomas para conseguir abrir un fosa.

Vallés ha animado a las instituciones a seguir por este camino porque, ha dicho, no debe ser una lucha sólo de las familias, sino de toda la sociedad. En ese sentido, ha vuelto a pedir a las instituciones valencianas que se cree un centro de interpretación y que se trabaje por recoger y preservar los testimonios orales de aquella época para que puedan ser conocidos por generaciones futuras y no vuelva a repetirse.

Entre las peticiones, el presidente de la asociación de familiares ha pedido que se anulen los juicios sumarísimos por los que estas personas fueron condenados a muerte y que se trasladen a la Comunitat los documentos relacionados con lo que ocurrió aquí, que siguen hoy en el Archivo de Salamanca.

“El cementerio de Paterna no es un cementerio, es un mapa del horror. Se tiene que levantar entero”, ha señalado Vallés, quien ha propuesto que se levanten dos vallas a cada lado del camino desde la zona donde eran fusilados -más de 2.200 personas en los primeros años del Franquismo-, conocido como el Paredón de España, hasta el cementerio. Dos vallas donde se ponga el nombre, la foto, el trabajo y hasta la afiliación política de todos los represaliados que fueron conducidos por “ese camino de sangre”.

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