Carta a ti, flor que sufres en el anonimato

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Sonríe, amado, amada.

La sonrisa te hace más dulce.

Sonríe, que la sonrisa hace

huir a la melancolía, a la tristeza.

Sonríe, que la sonrisa hace

que tus ojos brillen de felicidad,

después de secarte las lágrimas.

Sonríe, que tu sonrisa

me llena de gozo.

Sonríe, porqué mi gozo

puede ser, si tú quieres, el tuyo.

A TODAS LAS PERSONAS

QUE OFRECEN AMOR A

CAMBIO DE NADA.

Sinto petit,

11 de abril de 2011

Atardecer

Leíste la carta que escribí a una bella mariposa. Quienes la leyeron, como tú, me transmitieron su opinión, la cual agradezco. Sin vuestra opinión no puedo evolucionar. Algunas personas me dijeron que se sentían muy identificadas con la carta. Otras que lloraron al leerla, les había emocionado muchísimo. Las hubo que no les gustó y algunas me comentaron que mejor sería que dejara de escribir. Opiniones muy respetables, todas, respetadas y tenidas en cuenta por mí.

En tu comentario me pedías que la próxima carta fuera más alegre o que desprendiera más alegría. Tomé nota, cómo no. Quizás sea una de las asignaturas pendientes a volver a recuperar. ¿He de reaprender a transmitir alegría? complicada y a la vez dudosa mi auto-pregunta.

Complicada y dudosa, sí. Intentar responderme sería como explicarme a mí mismo lo que ya debería saber, qué y cómo son mis sensaciones, mis emociones, mis sentimientos en general y qué es “AMOR” y “amor”. Nunca habría un final. Las sensaciones, las emociones, los sentimientos nos varían en cada milésima de milésima de segundo. El AMOR no varía, sus efectos sí. El amor es compulsiva y constantemente cambiante.

Le saco el polvo a mis recuerdos venteañeros. Cantar, reír, hacer el ridículo, explicar chistes, cualquier cosa para que a quienes estuvieran a mi alrededor les hiciera reír a costa de mí memez. No importaba si se reían de mí o conmigo. Si les transmitía alegría ya no perdería su compañía, creía. Pero… ¿realmente les transmitía alegría? No, no les transmitía esta sensación, sólo sustituían sus miedos, sus vergüenzas, sus sentimientos de inferioridad. Al sentirme a mí como un ser grotesco, ridículo, nefasto, débil, inferior… creían tener un sentimiento que eliminaría a los que les destrozaban día a día. No, esa falsa alegría que creían recibir de mí no les alegraba, les destruía como seres humanos. Tan sólo era veneno para su ego.

La alegría y los sentimientos nos afectan de manera distinta a cada uno de nosotros. Cada cual analiza las vivencias según su educación, según la información que hayamos adquirido. Lo que nos pueda alegrar o nos haga derramar lágrimas de pena y dolor, a otras personas les puede producir efectos contrarios a los nuestros. Incluso a nosotros mismos, lo que nos ha hecho reír, nos puede hacer llorar y viceversa.

Todo puede producir alegría, pena, dolor, risas, lágrimas etc. Nada desprende nada, somos nosotros quienes lo interpretamos según nos interese según el momento y la situación. Por otra parte, cuando suplimos la cotidiana fantasía con la no deseada realidad, hace que quienes nos rodean nos consideren negativos, y no realistas, si con lo que hablamos o escribimos, se sienten reflejados en esta realidad que transmitimos y que aún reconociéndola como suya, se niegan a aceptar.

¿Cómo hacer desprender o que nos produzca alegría un escrito que habla de AMOR, si AMOR es alegría? Sí, complicado. Claro que de “amor” tampoco podemos hacer que desprenda nada pero sí que podemos construir un mundo de pena, dolor, risas, lágrimas etc. Amor, en minúsculas es la etiqueta del mercantilismo de los sentimientos. Con “amor” comerciamos la vida en pareja, las relaciones sexuales, los hijos, bien, negociamos con todo y con todos.

Cuando oímos, sentimos, leemos y hablamos de AMOR, con mayúsculas, estamos inmersos en la alegría, AMOR es alegría, no entiende de comerciar con nada ni nadie, no entiende de producir dolor, ni pena, ni hambre. Estamos palpando la LIBERTAD, es libertad pura ya que la libertad que se negocia es una libertad mercantilizada, o sea, no es libertad, es una esclavitud disfrazada. Estamos repletos de PAZ, los tres elementos que sostienen la vida.

SIN AMOR NO PUEDE HABER LIBERTAD NI PAZ.

SIN LIBERTAD NO PUEDE HABER AMOR NI PAZ.

SIN PAZ NO PUEDE HABER AMOR NI LIBERTAD.

CON TODO ELLO, REBOSAMOS DE ALEGRÍA.

Si permites que AMOR sea tu innegable e inseparable compañero, tu amigo sin reservas, tu auténtica realidad, no te preocupará la alegría, serás y estarás en y con ella. Si alguna vez crees que se te ha ausentado la alegría, será porque le has cerrado alguna puerta a AMOR.

Gracias por hacerme reflexionar, por conseguir que me reafirme en la realidad que me presenta como negativo ante quienes no quieren trabajar para construirse en la no hipocresía, en el AMOR y sí quieren mantenerse esclavos de sí mismos y de su gran y destructor ídolo llamado “amor”.

Un abrazo

Sinto petit

11/05/2015

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