Carta a Adelaida 002 “A veces nos miran”

“A veces, nos miran unos ojos que no nos ven.

No, no son ojos que nada ven, no.

Son ojos que nada sienten,

que tienen miedo a amar y a ser amados.

Sinto petit, 07/03/2016
Amada Adelaida:

Ya vuelvo a recurrir a tu persona. Eres mi refugio y mi amparo. Puede que abuse de tu paciencia. Gracias por entenderme y atenderme.

Me encuentro en un estado de desconcierto, en un momento confuso donde todo pierde interés y sentido, donde todo parece formar parte del primer acto de una obra de teatro abstracta. No tiene que ver con la locura, pero me siento vacío. Vacío de ideas, de sentimientos, de espíritu de lucha, de amor recibido. Incapaz de desarrollar mi creatividad. Inseguro de los sentimientos de los demás. Dudando continuamente de lo que haya podido hacer bien y mal en esta vida, por lo tanto, dudando de si hacer o no hacer por miedo a ser rechazado, aún más, ya que al no conocer mis errores, no los puedo rectificar y en la sociedad en la que vivimos, sólo se pasan por alto los errores de quien representa ser una persona benefactora, cuando lo deja de ser, incluso las virtudes se las declaran como defectos.

No sé que es lo que me ha llevado hasta este estado, ni cómo ni cuándo empezó todo esto. Quizás decepción, quizás por el hecho de haber estado falto de amor, quizás miedo a retomar la vida. Sí, retomar la vida, pues, la vida, es particular y lo vamos haciendo día a día, segundo a segundo. A veces, lo ralentizamos al máximo, casi lo paramos, hasta que volvemos a reiniciar este día a día, este segundo a segundo, sabiendo o no sabiendo para qué ni por qué, solamente ir construyendo vida para no pararla, para no abrirle la puerta a la dama vestida de negro y con una gran guadaña en sus manos.

Recordando, más allá de los años, he de reconocer que añoro caricias, besos, abrazos, que siempre había sentido, en aquellos momentos, como si lo hubieran hecho con sinceridad, y que ahora, incluso hay ratos en que dudo de si todo era por puro interés. Amar no es complicado, pero hacemos lo imposible para que lo sea. Lo rodeamos todo de mercantilismo, haciendo patente aquello de que “tanto tienes, tanto vales”.

Transcurridos unos minutos desde nuestra llegada a este frío mundo, sino antes, ya tenemos una vida planificada por los demás. Presumen de qué nos educan, cuando en realidad nos fuerzan a perder la inocencia, el amor, la libertad, la paz. Nos van tachonando miedos, mentiras, odios, rencores, competitividad… queriéndonos hacer creer que es por nuestro bien. Vamos viviendo años y, cada vez más, nos movemos en arenas movedizas, de las que poco podemos hacer para salir y huir.

Cuando oímos hablar de AMOR, o lo confundimos con el amor mercantilista, o la etiquetamos como romanticismo barato, mostrando una risa irónica, tratando de locos a quienes lo pregonan, asegurando que son tonterías y que sólo es cosa de cuatro “don nadie”, o de curas, o de profetas de diferentes corrientes místicas. También se utiliza la palabra “amor” en referencia al sexo, “vamos a hacer el amor”. Nada más falaz, el amor no se hace, se comparte con todo y con todos. Eso sí, siempre de acuerdo con: “NI SEXO SIN AMOR, NI AMOR SIN SEXO”, ya que el amor lo abarca y necesita todo y a todos.

Sigo estando de acuerdo en que AMAR no es complicado. Sí, estoy convencido, sin embargo, de la misma manera que procuramos lo contrario, yo defiendo su forma simple, nada complicada y, es el miedo a sufrir lo que hace que nuestros ojos, sin que padezcan ceguera, no vean el AMOR, porque no lo sienten, porque no lo quieren sentir. Santo Tomás, dejó bien arraigada su gran creencia, “SI NO LO VEO, NO LO CREO” y una amplia mayoría, si no lo ve, no lo siente, y queriendo ver aquello que no se ve, sino que se siente, cierran las puertas a poder sentir. Se fían de lo que sus ojos ven, o interpretan, mientras repelen lo que no ven, se vuelven desconocedores de los sentimientos sinceros de los demás, y se transforman en pobres de espíritu y ricos en ignorancia. Sin AMOR, sin sentimientos sinceros, todo lo que aprendamos no tiene ningún sentido, se vuelve una herramienta para esclavizar a los demás, sin saber que en realidad quien se esclaviza es uno mismo.

Hoy, y dada mi pobreza de sentimientos dulces, te estoy llenando de negatividad, de violencia emocional. Sí, tengo el día que tengo, o tengo los meses que tengo, o tengo los… Sé de buena tinta, que me comprendes, que me respetas, como te comprendo y te respeto yo a ti. Que me amas y te amo, que juntos somos un todo de un nada inseparable.

Recibo constantemente, tu positividad, tu fuerza. Siento continuamente tu AMOR, y esto es lo que todavía me hace tener fuerza y ganas de salir de la miseria emocional en la que estoy atrapado. Como he dicho en diferentes ocasiones, “NADA ES TODO Y, A LA VEZ, TODO ES NADA”. Sí, en él nada estoy pero todo lo tengo para del nada poder volver al todo. La persona que es líder, por ejemplo, es un todo, pero, a la vez es nada. Es la que está en el punto más alto, sin embargo, las personas que lo acompañan, no lo hacen por un sentimiento noble y puro, sino que lo hace por el maldito interés. Por tanto, es un todo que no tiene a nadie que lo secunde sinceramente, o sea, es nada. La hipocresía es casi menos que nada. Es un vacío nefasto que destruye a quien la practica y a quien la acepta. El que no destaca, es nada, para algunas personas, pero las personas que le acompañan lo hacen por el amor que sienten hacia esa persona. Por tanto, es nada pero lo tiene todo para porque la sinceridad de los sentimientos, de las personas que lo acompañan, es un todo indiscutible.

Se va desvaneciendo la noche. Veo, por la esquina del balconcito del comedor, que ya apunta el amanecer. La negrura del cielo comienza a mostrarse como una difuminación de azules hasta unos malvas que medio rodean al sol naciente. Ya no dormiré hasta la próxima noche, pero, al escribirte, me he quedado sosegado, en paz y eso vale mucho más que una noche en vela.

Un dulce abrazo.

Sinto petit, 15/06/2016

Sinto Petit | @sinto_Petit | Ganador del I concurso de Tuit-Relatos de Hortanoticias


 
 
 

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