Bernácer dice que la Epsar no comprobaba que Emarsa empleara correctamente el dinero que le destinaba

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Ignacio Bernácer, el que fuera jefe de explotaciones de la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar), ha afirmado que esta entidad no comprobaba que la Entidad Metropolitana de Aguas Residuales Sociedad Anónima (Emarsa) empleara correctamente el dinero que le destinaba para cubrir sus servicios.
Así se ha pronunciado Bernácer en su declaración ante el titular del juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, encargado de investigar un agujero económico de 25 millones de euros en la gestión de la depuradora de Pinedo.

Bernácer, a preguntas del ministerio fiscal, ha relatado que él es Doctor en Farmacia y ha recordado que entró a trabajar en la Epsar en diciembre de 1993, tras optar a una oferta en la que le seleccionaron a él. También ha dicho que en 1997 fue nombrado jefe del Departamento de Explotaciones, y que en esta etapa se encargaba del control de la depuradora de Pinedo, entre otras. No obstante, ha aclarado que el control ‘in situ’ siempre se ha ejercido mediante empresas de control que accedían a esos trabajos mediante un concurso público.

El imputado, quien ha negado tener cuentas abiertas en Andorra, ha indicado que conoció al exgerente de la Epsar, Juan José Morenilla, en 1992, y ha afirmado que fue él quien propuso su promoción a jefe de Departamento.

Preguntado por el convenio firmado en 2002 para la ejecución de infraestructuras de mejora, ha mantenido que la propuesta de hacer inversiones de mejora en las instalaciones fue iniciativa de la directora técnica de la Emshi en aquel entonces.

En esta línea, interpelado por otro convenio firmado en 2004 para la financiación, ha explicado que el mismo contemplaba que las propuestas de costes y las unidades eran elaboradas por Emarsa, y verificadas por la asistencia técnica. “Emarsa presenta unidades y costes, y Epsar analiza unidades y costes”, ha insistido.

Así, ha indicado que la Epsar se encargaba de analizar la propuesta presentada por Emarsa tanto de unidades como de precios, y si estaba conforme, no había nada que decir, o si la Epsar tenía otro criterio, establecía su criterio.

Preguntado en este sentido de dónde obtenía Emarsa los precios que tomaba como referencia, ha manifestado que la entidad pública era una empresa con sus profesionales “expertos” en tratamiento de agua que conocían “como nadie” sus “necesidades” para el funcionamiento de la instalación y conocía los precios de energía, reactivos, residuos y gestión de lodos. Por tanto, el precio que se aplicaba tanto a la tonelada de basuras como al del lodo “lo determinaba inicialmente Emarsa”.

En este punto, interpelado nuevamente sobre cómo determinaban que los precios que proponía Emarsa eran los correctos, ha indicado que porque los controladores y los técnicos de la Epsar son “profesionales” del sector de tratamiento de aguas residuales y conocen los costes de gestión de las depuradoras, además las referencias valorativas se basaban en la documentación que tenían de aquellas depuradoras que la Epsar gestionaba de forma directa.

Con todo, Bernácer ha afirmado que la Epsar no trataba de comprobar las facturas relativas al coste del servicio de Emarsa, ni si empleaba correctamente el dinero destinado a financiar el coste, siquiera de forma aleatoria.

“La contabilidad de una empresa es secreta. Hay otro tipo de controles de la administración que se dedican a verificar los gastos, las facturas y los temas administrativos”, ha añadido. Y ha subrayado que el departamento de explotaciones de la Epsar tenía como primera obligación y básicamente única comprobar que las depuradoras funcionaban bien en base a sus características técnicas, que lo hacían de manera continua e ininterrumpida, y que el gasto de depuración era adecuado a esas características.

Así, ha insistido en que cree que para comprobar los gastos de una mercantil “ya está la Agencia Tributaria, sus propias auditorias, la Sindicatura de Cuentas en el caso de Emarsa y de la Epsar la intervención de la Emshi, tanto de su departamento técnico, intervención y departamento de contratación”.

Durante su declaración, Bernácer ha detectado posibles firmas falsas del imputado José Alcácer –portavoz del PP de Albuixech–. Al mostrarle diversa documentación, ha dicho: “se parecen pero no son idénticas a las reflejadas en los partes de residuos”. Afirma que le ha llamado la atención esta circunstancia y que la quería poner de manifiesto.

También ha querido poner de relieve que en una documentación que envía el ex director financiero, Enrique Arnal, adjuntó unos documentos de la empresa supuestamente Erwinin en papel de la mercantil Emarsa, con firma pero sin nombre.

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