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Albert Rivera o el rostro de la solvencia

 

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Hace tiempo que sigo con frecuencia y cierto rigor critico, porque no decirlo, los debates televisivos que nos brindan las distintas cadenas con la participación fundamentalmente de los cuatro candidatos mejor posicionados en el cajón de salida de la carrera electoral del 20-D.

Lo mismo que hace tiempo que mi decepción va en aumento conforme voy adentrándome en el conocimiento de los pobres programas ofrecidos, especialmente por los partidos integrantes de ese bloque bipartidista que viene gobernando el destino de nuestras Españas desde hace mas de 35 años, o sea el llamado PPSOE.

La repetición de los viejos argumentos y chascarrillos de estas dos organizaciones políticas que más bien parecen resucitadas de la era pleistocenica, no parece que estén entusiasmando en demasía los deseos participativos de una parroquia asqueada de tanta mentira, trapacería y mangoneo que viene extendiéndose por los cuatro puntos cardinales y la totalidad de la piel de toro Ibérica.

Ciudadanos. Albert Rivera. Carolina Punset. Javier Nart.El sentido común, esplendor e ilusión surgidos de la centralidad de Adolfo Suarez, al cual me recuerda más Albert Rivera. Así como el empuje modernista y prosperidad que trajeron los primeros gobiernos de Felipe González, Alfonso Guerra y Cía., han sido machacados, enturbiados y ensombrecidos por esta pléyade de politiquillos del tres al cuarto, herederos de aquellos, que lejos de continuar la obra de sus mayores, tanto por el centro como por la izquierda, lo único que han venido haciendo hasta la fecha ha sido el reparto continuo del “botín” en que han convertido España. Donde la corrupción y el asalto continuo a las arcas públicas ha venido siendo el santo y seña de gran parte de toda esta “peña”, que mas bien parecen los integrantes como socios de numero de esa especie de sociedad concertada y común del “descuideo”, la mangancia, el choriceo y la tropelía. Da igual que uno meta el palo y empiece a hurgar en la Valencia pepera de Camps y la Gurtel, como si va con el palito a hurgar en la Andalucía sociata de los Eres de Griñan y Cía.

Dicho lo cual, de igual manera cabria resaltar el nacimiento de dos fuerzas políticas emergentes: Ciudadanos y Podemos, que lejos de desprender el viejo hedor a la naftalina de los viejos tiempos, despiden más bien frescura en sus propuestas. Las de Pablo Iglesias, quizás más utópicas y revolucionarias respecto de las de Albert Rivera, bastantes más realistas y reformadoras si tenemos en cuenta el desastroso legado que nos van a dejar Rajoy y sus muchachos, donde no hay día que no les salte un escándalo de corruptelas varias que ya se están extendiendo sin ningún freno, incluso, al exquisito y recatado mundo de la diplomacia. He ahí el caso del embajador en la India, el ex diputado pepero Gustavo de Aristegui, que por lo visto también ha sido pillado con el carrito del helado de sus tiempos como diputado. Y es que ya se sabe, cuando se da la consigna del “vale todo”, por lo visto no hay Dios que se sustraiga a la tentación de comprar alguna que otra acción de esa fábrica de embutidos especialista en la elaboración de “chorizos” de la mejor calidad. Todo ello, a pesar de que muchos de estos chicos de la “casta, el orden, las buenas costumbres y de casa bien”, exhiban siempre sus aristocráticos pedigrís adornados de nombres largos y rimbombante, propios de la aristocracia en unos casos, y de la tontería racial y de clase en la mayoría de ellos.

Lejos de estas chorradas más bien pertenecientes a ese rancio “peperismo” de viejo cuño por una parte, y de las patentes de corso para meter la mano donde no se debe, por otra, tenemos la figura fresca y limpia de un Albert Rivera que, junto a su joven equipo, fiel exponente en su conjunto en la figura de la fulgurante y brillante catalana, Inés Arrimadas entre otros, ha conseguido ilusionar a sectores hartos de tanta confrontación inútil y sin sentido, provocadora de que España se encuentre cada día mas alejada de la senda de la competividad, la modernidad y el progreso, en esa Europa necesitada de mas unión y cohesión social y económica, antes los constantes y peligrosos retos de las grandes economías asiáticas, que cada día están tintando mas de amarillo a nuestra vieja y querida Europa.

Si bien en el pasado debate a cuatro no me termino de gustar gesticularmente el excesivo movimiento de un Albert Rivera, más bien nervioso a causa de un infumable formato de programa de los mas chungos que he visto televisivamente, ya que no se pueden tener a cuatro candidatos sin un mísero atril o mesa delante, mirando a la cámara continuamente y sin pisar la raya de señal o control. Máxime, si tenemos en cuenta que Albert Rivera es una especie de caballo pura sangre de carreras al que no se le da nada bien que le estén cortando continuamente su verbo e intervención, así como se le este frenando tirándole de las riendas cada dos minutos en plena carrera hacia la meta. Caso diametralmente contrario y, a la vez, sorprendente, fue su intervención en el mitin central del pabellón de Vista alegre en Madrid, donde libremente sin que nadie le tirara del filete, dejo boquiabierto a una parroquia de más de 10.000 almas naranjas, en una de las intervenciones más brillantes que haya escuchado y visto en toda la campaña. Una intervención propia de un solvente líder y, sobre todo, HOMBRE DE ESTADO, a pesar de su juventud. Y es que ya se sabe, como decía León Felipe: “ el cristal se rompe con los golpes, mientras que el acero cuantos más golpes más se templa y endurece”.

José Antonio Sorzano | @JoseSorzano | Periodista y abogado


 
 
 

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