De la gomina a la ‘trena’

El aspecto más importante de ese glamour exhibido por los peperos durante los últimos 25años, quizás haya sido – como si hubieran salido todos de “ El Mundo Feliz” de Aldous Huxley – el arte con el que la mayoría de los chicos del PP han mostrado altivamente sus lustrosas cabelleras, embadurnadas hasta las cejas de esa gomina brillante de una dureza con la que en un momento determinado, una vez seca, se podría derribar, incluso, una pared a cabezazos. De igual manera, como acompañamiento a su lustre capilar, tendríamos que tener en cuenta como todos ellos han venido luciendo con el correspondiente garbo, chulería y salero, sus suéters de Raf Laurent, Loeve o Pierre Cardín, enrollados estudiada y milimétricamente a sus cinturas o echados graciosamente sobre sus espaldas, como si toda esta parafernalia más bien de pasarela fuera parte del distintivo exclusivo de esa gaviota algo pija y rampante.

Alfonso Rus. Diputacion de ValenciaTodo, hasta que muchos de ellos, una vez descubierto su delincuencial plumero por la Guardia Civil, hayan sufrido súbitamente la metamorfosis de una crisálida, como es el caso del director de Imelsa, Marcos Benavent, actualmente confidente y colaborador de la Fiscalía Anticorrupción. Metamorfosis que, de la noche a la mañana, lo ha reconvertido de un pijo de reconocido cache y prestigio en los ambientes de la “Pijolandia” pepera, en un austero barbudo algo “hipilondio”, amante de Buda y del Cosmos. Y, sobre todo, de su coleta y de unos pendientes que parecen un regalo de la mismísima Lola Flores. Atuendo, por el que estoy seguro que en la actualidad no lo reconocería ni la madre que lo pario.

Pero yo no sé porque el parafernalico proceder de estos considerados chicos de “ Bien y de Orden” y de muy recto proceder, se va apagando poco a poco conforme la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción, van irrumpiendo en sus domicilios, sedes y despachos, buscando y, por lo visto, descubriendo, pruebas más que concluyentes respecto a sus andanzas por esa “fabrica de Embutidos Choriceros” en el que estos golfos están convirtiendo, a espaldas de sus honorables y bienintencionados afiliados y votantes, a un Partido Popular mayoritario en la Comunidad Valenciana y en España.

Las detenciones en cascada del otro hora todopoderoso Alfonso Rus, presidente Provincial del PP en Valencia y, a su vez, presidente de la Diputación, en compañía de su vicepresidente Juan José Medina, de su jefe de Gabinete Emilio Llopis, de la ex concejala del ayuntamiento de Valencia, María José Alcón, esposa del ex vice Alcalde Alfonso Grau, igualmente juzgado en Palma de Mallorca por el caso Noos. Así como, igualmente, de la asesora del grupo municipal pepero, María del Carmen García Fuster y del director de Ciegsa, Máximo Caturla, está resultando ser esa guinda que, a modo de adorno, esta coronando toda la tramoya montada alrededor de este partido que durante casi tres décadas ha estado gobernando en nuestra Comunidad.

A la llamada operación Taula que, según estimaciones, estaría investigando un agujero entre unas cosas y otras de más de 1000 millones de euros, puede que más adelante se le agreguen más políticos valencianos, como pudieran ser la propia Rita Barbera y el propio Camps, si se probara su implicación.

Ahora bien, después de todo este follón, nos explicamos la empatía, compadreo e inexplicable apoyo incondicional mostrado por Alfonso Rus, como presidente provincial del PP, hacia el ex conceller de Solidaridad Rafael Blasco, ahora en prisión por el caso de Cooperación. Donde se trincaba la pasta destinada a los pobres para embolsársela los bolsillos de los ricos del PP. Apoyo manifestado igualmente hacia su mujer, Consuelo Ciscar, ex directora del IVAM. Actualmente imputada por la compra para el citado museo, de un importante lote de obras de arte, por lo visto, adquirido por un elevado, obsceno e improcedente sobrecoste respecto del valor real de dichas obras.

La levadura política de estos últimos días, ha hecho subir más de la cuenta las incertidumbres y sospechas hacia el PP. Máxime, cuando en solo unos días la “gaviota rampante” se ha visto imputada como partido, por el caso de la manipulación de los ordenadores de su sede madrileña de Génova. Así como por la gran redada efectuada hasta la fecha, contra un gran número de sus reconocidos pesos pesados del PP en la Comunidad Valenciana, para variar.

Pero el tema, según mis noticias de última hora, no parece que se acabe aquí, ya que el despiste de fondos salidos de la Diputación hacia algún que otro de los ayuntamientos regidos por esos alcaldes declarados incondicionales “palmeros” de Rus, puede ser que tarde o temprano también sea fuente de noticias con sabor igualmente a embutido pepero. Todo se resume en pocas palabras, a que la impecable labor que está realizando la Guardia Civil y Fiscalía Anticorrupción en esta autentica “fabrica de embutidos” en la que están convirtiendo a la Comunidad Valenciana esta pléyade de chorizos, llegue a buen puerto por el bien de nuestra tierra. Mientras tanto, mucho me temo que la gomina pepera empleada por gran parte de sus prebostes, en este caso, tendrá que exhibir su habitual brillo en la entre sombra de las rejas de una confortable celda en la “TRENA” de turno.

Al respecto, la portavoz de Ciudadanos en las Cortes valencianas, Carolina Punset, con más razón que Santa Juana de Arco, comparaba esta trama con la “Mafia Calabresa”. Lo cual, me hace pensar que la habitual prudencia y benevolencia con el prójimo de la buena de Carolina, la ha dejado, yo creo, que bastante corta a la hora de calificar y comparar a esta pandilla de mangantes de baja estofa que, puestos a no tener, ni tan siquiera poseen ese código de Honor que, que por lo visto, tienen hasta los propios mafiosos calabreses.

José Antonio Sorzano | @JoseSorzano | Periodista y abogado


 
 
 

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